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	<title>Eduardo Atarés Pinilla, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
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	<title>Eduardo Atarés Pinilla, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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		<title>Blanco más negro igual a gris</title>
		<link>https://blog.recurra.es/blanco-mas-negro-igual-gris/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Atarés Pinilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Mar 2018 14:55:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace ya muchos años que la Psicología descubrió que la manera en la que nos sentíamos, estaba muy relacionada con los pensamientos que surcaban nuestra mente. Si estos pensamientos eran alegres, lo más normal es que nos sintiéramos bien y&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/blanco-mas-negro-igual-gris/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #ff6600;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-546" src="http://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2018/03/distorsiones-cognitivas300-300x203.jpg" alt="Distorsiones Cognitivas" width="345" height="233" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2018/03/distorsiones-cognitivas300-300x203.jpg 300w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2018/03/distorsiones-cognitivas300.jpg 308w" sizes="(max-width: 345px) 100vw, 345px" /></span></strong>Hace ya muchos años que la Psicología descubrió que la manera en la que nos sentíamos, estaba muy relacionada con los pensamientos que surcaban nuestra mente. Si estos pensamientos eran alegres, lo más normal es que nos sintiéramos bien y contentos, mientras que si por el contrario, nos acuciaban pensamientos negativos, dolorosos, seguramente nos sentiríamos tristes, angustiados o preocupados.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta relación entre pensamiento y emoción, supuso un gran avance en el mundo de la psicología y la terapia, relacionándose también con el comportamiento. Así pienso, así siento, así me comporto. Tendríamos entonces, la clave para intentar sentirnos bien y comportarnos de un modo que nos produjera satisfacción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero además, una vez realizado este descubrimiento, investigaciones posteriores evidenciaron que las personas teníamos patrones, esquemas de pensamiento más o menos profundos y estables, a través de los cuáles entendíamos lo que nos sucede alrededor, es decir, nuestras gafas de ver el mundo. Lo que los investigadores también encontraron es que muchas personas tienen mal graduadas esas gafas. O que incluso personas cuyas gafas normalmente dejan ver la realidad como es, en ocasiones se las cambian por otras mal graduadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, esto no acarrea unas buenas consecuencias. Normalmente se relacionan directamente con la ansiedad, la depresión, la preocupación, la ira, baja autoestima, es decir, con un sinfín de emociones negativas y con dificultades en la relación con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas gafas mal graduadas son las distorsiones cognitivas, que son esquemas cognitivos distorsionados, equivocados, que nos hacen interpretar la realidad de un modo diferente, normalmente negativo, y que tiene unas consecuencias nefastas para nuestras emociones y nuestra forma de comportarnos, con nosotros mismos y con los demás.</p>
<blockquote>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff6600;">Son irracionales, ya que las asumimos sin tener pruebas objetivas de ellas y nos atacan con mensajes demoledores que damos como verídicos y que nos mediatizan a la hora de afrontar la vida.</span></h4>
</blockquote>
<p>Por ello, resulta de vital importancia descubrirlas, desenmascararlas y modificarlas por unos pensamientos más objetivos, racionales, reales, en fin, por unas gafas bien graduadas que nos harán sentir mejor. Y aunque no es fácil detectarlas, puesto que muchas de ellas conviven con nosotros desde hace mucho tiempo o aparecen en momentos en que son muy creíbles, al igual que el mal amigo que aprovecha desencuentros para inducir la cizaña, es posible. Afortunadamente, los psicólogos han hecho este trabajo y sabemos cuáles son y qué consecuencias negativas tienen.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las más comunes es el <strong>pensamiento polarizado</strong> o “pensamiento blanco o negro”. Se entiende que una o muchas situaciones son o buenas o malas, simplemente. O se es maravilloso  o se es horrible. No hay categorías, solamente una polarización. En realidad, la mayoría de las cosas son grises, con muchos matices, no son totalmente blancas o negras. El peligro de categorizarlas es que deformamos la realidad, la hacemos absoluta y nos dificulta una buena relación con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Si consideramos a una persona esencialmente mala, odiosa, sin dar opción a que tenga nada positivo, nos vamos a relacionar con ella de un modo seguramente injusto y lo peor de todo, es que no vamos a establecer una relación satisfactoria de la que poder extraer nada positivo. Esa persona nos generará sentimientos negativos, desprecio, rabia, odio, con la consiguiente activación de factores biológicos que aumenten nuestro estrés y disminuyan las sensaciones placenteras. Nos perderemos las características positivas que esa persona con seguridad también tiene. Si esta polarización la llevamos a muchas de las personas que nos rodean, acabaremos por rechazarlas y sentirnos aislados, además de frustrados.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasa lo mismo con las situaciones negativas que nos ocurren. Entre ellas hay grados, no todas son igual de malas o de horribles. Hay mucha variabilidad. No es lo mismo suspender un examen a que muera un ser querido. Si las catalogamos todas como insoportables, corremos el riesgo de volvernos intolerantes con multitud de situaciones, lo que nos hará sufrir mucho y ser poco resolutivos. Y esto está claro que no nos conviene.</p>
<p style="text-align: justify;">Una manera eficaz de combatir esta distorsión cognitiva es, una vez detectada, cuando nos demos cuenta de que estamos evaluando una situación o una persona, de un modo totalmente positivo o totalmente negativo, buscar y encontrar los matices, los grises, los aspectos diferentes que no entran en la primera valoración categórica. Si consideras a una persona 100% llena de aspectos negativos, busca los positivos. Piensa y recuerda situaciones en las que esta persona haya actuado bien. Valora las cualidades que tenga, pues las tiene seguro. Piensa en cómo cambiaría tu relación con esta persona si tienes también en cuenta sus aspectos positivos. Seguro que te hace sentir mejor.</p>
<p style="text-align: justify;">Como veis, el peligro de las distorsiones cognitivas es que nos impiden comprender el mundo con el que nos relacionamos de una manera objetiva y acaba generándonos sufrimiento y desadaptación. Hay que estar atentos para desactivarlas. Nos hará más felices.</p>
<p style="text-align: justify;">En el próximo artículo desenmascararemos nuevas distorsiones y les pondremos freno.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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		<title>El castigo no es, o no debería ser, una venganza</title>
		<link>https://blog.recurra.es/castigo-no-es-una-venganza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Atarés Pinilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Mar 2017 12:13:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Castigo]]></category>
		<category><![CDATA[Educar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A menudo los padres, los educadores, nos planteamos cómo reconducir ciertos comportamientos de nuestros hijos, sobre todo aquellas conductas que son más disruptivas y que producen una mayor incomodidad social y familiar. Dentro de estos comportamientos, y dependiendo de la&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/castigo-no-es-una-venganza/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2563 alignleft" title="El castigo no es, o no debería ser, una venganza" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2017/03/castigo2.jpg" alt="El castigo no es, o no debería ser, una venganza" width="350" height="245" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2017/03/castigo2.jpg 286w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2017/03/castigo2-250x175.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />A menudo los padres, los educadores, nos planteamos cómo reconducir ciertos comportamientos de nuestros hijos, sobre todo aquellas conductas que son más disruptivas y que producen una mayor incomodidad social y familiar.</p>
<p>Dentro de estos comportamientos, y dependiendo de la edad, se incluyen por ejemplo, los gritos, los insultos o golpes a un hermano, desatender sus obligaciones en las tareas de la casa, saltarse los horarios de llegada a casa establecidos por los padres, desafiar la autoridad de los mismos…</p>
<p>Existen diversas formas para lograr que un comportamiento desaparezca o disminuya. A través de la extinción, el control estimular, coste de respuesta, tiempos fuera y un amplio abanico de técnicas en las que no vamos a entrar.</p>
<p>Hablaremos de modo general y coloquial de lo que todo el mundo entiende que sirve para eliminar los comportamientos que no queremos que nuestros hijos realicen, el castigo.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Hay preguntas que muchos padres se hacen al respecto:</span></h4>
<ul>
<li>¿Tengo que castigar a mi hijo cuando hace las cosas mal?</li>
<li>¿Si le castigo le haré sufrir y le crearé un trauma?</li>
<li>¿Cómo le castigo?</li>
<li>¿Cuándo le castigo?</li>
</ul>
<p>Es cierto que la palabra “castigo” tiene cierta mala prensa, una connotación negativa que asusta a algunas personas y hace que, solamente por ello, no lo utilicen. Se sienten culpables si castigan.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Sin embargo, si hacemos el experimento de cambiar “castigar” por “asumir consecuencias y/o responsabilidades”, la cosa cambia y mucho. Las preguntas antes formuladas quedarían de este modo:</span></h4>
<ul>
<li>¿Tiene mi hijo que asumir consecuencias cuando hace las cosas mal?</li>
<li>¿Si le hago asumir responsabilidades le haré sufrir y le crearé un trauma?</li>
<li>¿Ante qué comportamientos mi hijo ha de asumir consecuencias?</li>
</ul>
<p>De este modo, habría que decir que, claramente, la respuesta a la primera pregunta, es SÍ, mientras que la respuesta a la segunda pregunta es, claramente, NO. Y aquí es donde trataremos de enlazar con el título del artículo.</p>
<p>El deber de los padres, de los educadores, con sus hijos o educandos, es que aprendan lo que está bien y lo que está mal, lo que es deseable hacer y lo que supone una conducta negativa o intolerable que no es personal ni socialmente aceptada. Y es aquí donde entran en juego los castigos o, lo que es lo mismo, la asunción de responsabilidades.</p>
<p>Si queremos enseñar a nuestros hijos que hay comportamientos que no están bien, habrá que reseñárselo cuando los cometen, educando en responsabilidad, explicando lo que no se puede y por qué, y explicando el comportamiento alternativo y por qué este es beneficioso y tolerable.</p>
<p>Sin embargo, en ocasiones, cuando a pesar de todo esto, nuestro hijo sigue sin querer dejar de pegar, de escupir, de insultar, de patalear, u otras conductas del estilo, también hay que castigar.</p>
<p>El niño ha de entender que hay conductas que no son tolerables y que, por ello, son penalizadas.</p>
<p>Sin embargo, hay que hacer mucho hincapié en cómo se castiga. El castigo no es una venganza.</p>
<p>Por lo tanto, no deberíamos castigar a través de la agresividad, ya sea física o verbal. Esto no ayuda al niño a comprender que lo que ha hecho está mal, sino que lo que entiende es que es malo como persona, y, como tal, es maltratado, afectando negativamente a su autoestima y aprendiendo, por el contrario, formas agresivas de comportamiento que podrá utilizar en un futuro.</p>
<p>Genera además rabia y dificultades para su propio autocontrol, al sentirse muy herido por la agresión sufrida.</p>
<p>Cuando se castiga hay que explicar por qué se castiga y aplicar el mismo. Pero debe de quedar muy claro que lo que se castiga es la emisión de dichos comportamientos, no se castiga a la persona por ser como es. No hay que retirar el afecto a los hijos después de sus malos comportamientos. Como padres, te puedes enfadar y hacer saber a tu hijo que estás molesto por lo que ha hecho. Pero tu hijo no puede sentir que le castigas como persona, no puede sentir que no es digno de tu amor o que merece que le dejen de hablar, le insulten o incluso le peguen.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Porque esto, no es castigar, es venganza.</span></h4>
<p>Si queremos que nuestros hijos crezcan en la confianza hacia sí mismos y hacia los demás y aprendan a ser buenas personas, démosles todo el cariño posible, hagámosles sentirse dignos y confiados, castiguémosles cuando sea necesario, pero nunca, nunca, les retiremos nuestro amor.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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		<title>Comunicación sincera, ¿me enfado cuando quiero pedir amor?</title>
		<link>https://blog.recurra.es/comunicacion-sincera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Atarés Pinilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Apr 2016 14:27:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La comunicación sincera Quizás el título no refleja con exactitud lo que realmente quiero exponer. A medias. No obstante, en la práctica diaria del trabajo psicológico con adolescentes, se aprecia una realidad que en muchas ocasiones también es exportable a&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/comunicacion-sincera/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style="color: #ff6600;">La comunicación sincera</span></h4>
<p>Quizás el título no refleja con exactitud lo que realmente quiero exponer. A medias.</p>
<p>No obstante, en la práctica diaria del trabajo psicológico con adolescentes, se aprecia una realidad que en muchas ocasiones también es exportable a los adultos. ¿Por qué nos cuesta tanto realizar una comunicación sincera de nuestras emociones negativas?</p>
<p>Muchos de los enfados de los hijos con los padres y viceversa vienen motivados por esta dificultad. Pongamos un ejemplo (real):</p>
<p style="padding-left: 90px;">Chica de 14 años, a la que llamaremos Laura, y hermano de 9 años. La madre de ambos refuerza cariñosamente al hermano pequeño por haber realizado satisfactoriamente la ayuda que ésta le había pedido. A continuación, la madre le pide ayuda a la hermana para otra tarea y ésta le responde: “Déjame en paz, pídeselo a mi hermano, puesto que parece que le quieres más a él”. E inmediatamente se va a su habitación y se encierra en la misma dando un portazo.</p>
<p>Al explorar con Laura esta situación, que se repite constantemente de un modo más o menos parecido en el contexto familiar, ésta reconoce que no cree que su madre quiera más a su hermano que a ella. Así mismo, se siente mal por haber reaccionado de ese modo, intentando dañar emocionalmente tanto a su madre como a su hermano. Afirma que quiere mucho a ambos. Entonces, si les quiere mucho, si sabe que su madre también la quiere a ella, ¿por qué reacciona de este modo? ¿Por qué intenta hacer sentir mal a su madre?</p>
<p>En realidad es una respuesta de frustración. De frustración porque lo que ella desea está al alcance de su mano y no se atreve a pedirlo. Lo que quiere, lo que le gustaría, es que su madre también le ofreciera esas muestras de cariño. Le diera su cobijo maternal, su apoyo emocional en forma amor.</p>
<p>Pues si es así de fácil, así de sencillo, ¿por qué no lo hace? Es más, cuando su madre, de vez en cuando intenta abrazarla, besarla o mostrarle su amor de una manera explícita, Laura la rechaza, huye, le dice “no seas pesada”.</p>
<p>¿Existe alguna explicación para estos comportamientos tan contradictorios? ¿Es Laura una chica con algún trastorno de personalidad? ¿Podemos pensar que su madre trata injustamente a Laura?</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Necesidad de ser uno mismo en la adolescencia</span></h4>
<p>Sabemos que la adolescencia es un período muy especial en la vida de las personas. Es la época del despertar intelectual, sexual, el descubrimiento de un nuevo universo, el inicio de algunos comportamientos adultos, el atrevimiento, la exploración de lo prohibido. Esto supone muchas veces asumir riesgos no comprendidos por los adultos: el comienzo de la individualización como persona y, cómo no, la aparición también de muchos miedos, sobre todo aquellos relacionados con el miedo al rechazo.</p>
<p>Tomando el ejemplo de Laura y haciéndolo extensible a numerosas situaciones que se dan en los conflictos padres-hijos, nos encontramos con que el adolescente quiere y necesita ir individualizándose de sus padres, de sus opiniones, de su ideología, de sus normas, de su estética y demostrar que ya no es un niño. Por ello, no puede permitirse ser tratado como tal y se vuelve protestón, arisco y evitativo ante las muestras de cariño explícitas por parte de sus progenitores. “Eso son cosas para los niños, yo ya no lo soy”, es el pensamiento que sustenta dichos comportamientos y actitudes.</p>
<p>Sin embargo, y aquí comienza el conflicto, por otro lado necesita ese afecto, esa atención, ese paraguas emocional. Todavía no tiene la madurez ni la seguridad necesaria para no desear con frecuencia el cariño de los padres. Se encuentra atrapado entre dos necesidades aparentemente contradictorias entre sí; crecer, hacerse adulto y seguir protegido emocionalmente por papá y mamá.</p>
<p>Esta disyuntiva le produce una gran frustración, irritabilidad, que se hace más visible cuando se dan situaciones concretas en las que se pone de manifiesto. Normalmente, el adolescente escoge la opción de demostrar su madurez, su camino hacia la persona adulta, y, por eso, rechaza las muestras de cariño de los progenitores. No obstante, siente una gran desazón y frustración porque también las desea enormemente y por ello responde negativamente, con irritación.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">La importancia de saber manejar las emociones</span></h4>
<p>Claro está que todos estos procesos y dudas que le ocurren no son muy claras para él o ella. Son procesos automáticos de los que solamente suele reconocer las circunstancias que los ponen de relieve y no se da cuenta de lo que realmente le pasa. Se da cuenta de lo “pesado o pesada” que es su padre o madre, porque lo trata como a un niño, porque no le deja tomar todas sus decisiones, porque le da muestras de cariño delante de otras personas y esto le avergüenza y le enfada, pero no es capaz de comprender que lo que le ocurre es que todavía tiene necesidades infantiles que desea pero que no se puede permitir.</p>
<p>Por esto es tan importante aprender a comunicar nuestras emociones negativas desde la infancia. Como hemos visto, quizás el adolescente no sepa exactamente qué le ocurre, pero sí puede expresar su malestar de un modo diferente al enfado, a faltar al respeto o incluso a agredir verbal o físicamente. Desde pequeños hay que intentar que los niños y niñas verbalicen, no solamente cuando se encuentran bien, sino cuando están tristes, enfadados. Es necesario darles un tiempo, una conversación, para que sean capaces de decir qué emoción sienten, por qué creen que viene producida y qué se puede hacer para manejarla. Además de, como adultos, ajustar dicha respuesta con los hechos acaecidos.</p>
<p>Si enseñamos a los niños a conocer sus emociones, a expresarlas y a manejarlas en lo posible, les daremos unas herramientas muy útiles para gestionar las numerosas situaciones desagradables que les van a ocurrir en su vida, protegiéndoles contra las mismas.</p>
<p>Si nuestra Laura del ejemplo, en lugar de la respuesta que ya conocemos le hubiera dicho a su madre:</p>
<p style="padding-left: 90px;">“Mamá me siento mal cuando me tratas como a mi hermano, como si fuera una niña pequeña, y ya tengo 14 años, pero también necesito tu cariño” la situación cambiaría enormemente. Su respuesta no sería agresiva, por lo que no causaría daños a otros, expresaría las emociones que le han provocado el comportamiento de su madre, por lo que ésta sabría qué le ocurre a su hija y podría entenderla y explicarle, así como modificar sus comportamientos si así lo estimara. Es decir, se podría resolver el problema, ajustando las necesidades de cada uno con las conductas emitidas.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">La importancia del estado emocional</span></h4>
<p>En numerosas ocasiones nuestras respuestas a ciertos estímulos están condicionadas por el estado emocional en el que nos encontramos y no son un reflejo real de lo que la situación en sí nos provoca. Por ello, el poder establecer una comunicación clara y sincera entre <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="http://recurra.es/" target="_blank" rel="noopener">padres e hijos</a></span> es una clave fundamental para resolver conflictos, evitar que se enquisten y establecer un ambiente familiar sano y cordial que facilitará la cohesión y protegerá de la mayor parte de las inclemencias emocionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para conocer más sobre nuestros programas con adolescentes, puede visitar <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="http://www.ginso.es">Ginso</a></span> y <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="http://www.recurra.es" target="_blank" rel="noopener">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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		<title>Campus Unidos: centro de adolescentes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Atarés Pinilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Feb 2016 11:29:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es Campus Unidos? Campus Unidos es una residencia para el tratamiento psicoterapéutico integral de menores que mantienen una relación conflictiva con sus familias y que, por sus características personales o por las dinámicas familiares, requieren un tratamiento alejado del&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/campus-unidos/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style="color: #ff6600;">¿Qué es Campus Unidos?</span></h4>
<p>Campus Unidos es una residencia para el tratamiento psicoterapéutico integral de menores que mantienen una relación conflictiva con sus familias y que, por sus características personales o por las dinámicas familiares, requieren un tratamiento alejado del domicilio familiar, en un entorno tranquilo, para favorecer un cambio paulatino y global en la forma de relacionarse con los demás y consigo mismo.</p>
<p>En este entorno controlado se reducen las posibilidades de interacciones de riesgo entre los miembros familiares. Por otro lado, se trabaja terapéuticamente de manera aislada e independiente sobre los diferentes subsistemas familiares: menor, padres, hermanos, familia en su conjunto, etc. Posteriormente, se integran dichos subsistemas y se trabaja conjuntamente con ellos. Las visitas e interacciones familiares son instauradas progresivamente y supervisadas por profesionales.</p>
<p>Se crea un entorno de convivencia diseñado para favorecer la modificación de los valores, pensamientos, actitudes y comportamientos de los menores que favorecen la aparición de la violencia y dificultan una buena relación en el hogar; se dota a los diferentes miembros de la familia de herramientas y habilidades que faciliten una adecuada convivencia.</p>
<p>La intervención en el Campus, se rige por el código deontológico de la Psicología, priorizando el respeto a la persona. Dentro del marco ideológico que guía el funcionamiento del Campus, entendemos como de vital importancia la concepción de que “<strong>Tan importante como el Yo es el Tú</strong>”. Es decir,  la responsabilidad y la implicación de todos los miembros de la familia tanto en la problemática existente como en el proceso de cambio. También, la no designación de culpables, el carácter abierto y de autorresponsabilidad que ofrece Campus, y la convicción de que no se es un conflicto, sino que se está en conflicto.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">El programa terapéutico</span></h4>
<p>El programa terapéutico se realiza desde la honestidad y sentido de la responsabilidad de los profesionales, tanto en la aplicación de instrumentos y técnicas, como haciendo partícipes a los usuarios del Campus.</p>
<ul>
<li>Campus: lugar abierto y de autorresponsabilidad.</li>
<li>Educación y Tratamiento: readaptar sin designar un culpable.</li>
<li>Hijos: vínculo esencial. Compromiso existencial.</li>
<li>En conflicto: con los progenitores; consigo mismo; con los iguales; con los adultos; en riesgo. No es un problema crónico.</li>
</ul>
<p>Se está en conflicto, no se es un conflicto. Desde esta perspectiva, el trabajo de Campus se sitúa en el ámbito de la Prevención Dirigida Selectiva e Indicada.</p>
<p>Para conocer más en profundidad nuestros programas con adolescentes, puede visitar<span style="color: #ff6600;"> <a style="color: #ff6600;" href="http://www.ginso.es">Ginso </a></span>y <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="http://www.recurra.es" target="_blank" rel="noopener">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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