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	<title>Luis Alcolea Menéndez, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
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	<title>Luis Alcolea Menéndez, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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		<title>Negociar con los hijos, ¿fortaleza o debilidad?</title>
		<link>https://blog.recurra.es/negociar-con-los-hijos-fortaleza-o-debilidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Alcolea Menéndez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Oct 2025 07:00:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Familia en conflicto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos tiempos, es frecuente escuchar a padres y madres transmitir la queja de que, hoy en día, hay que negociar y llegar a acuerdos por todo con sus hijos e hijas. Argumentan, además, que en otros tiempos no&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/negociar-con-los-hijos-fortaleza-o-debilidad/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-3125 size-full alignleft" title="Negociar con los hijos, ¿fortaleza o debilidad?" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2025/10/negociar.jpg" alt="Negociar con los hijos, ¿fortaleza o debilidad?" width="350" height="233" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2025/10/negociar.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2025/10/negociar-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" />En los últimos tiempos, es frecuente escuchar a padres y madres transmitir la queja de que, hoy en día, hay que negociar y llegar a acuerdos por todo con sus hijos e hijas. Argumentan, además, que en otros tiempos no se hacía y no era necesario, se hacía lo que los padres decían y punto.</p>
<p>Es evidente que los tiempos han cambiado, afortunadamente las sociedades evolucionan. Padres y madres tenemos que adaptarnos a esos cambios para poder ejercer nuestra tarea de manera adecuada. De hecho, una parte de esa evolución y cambios tiene que ver con las propuestas y estilos educativos que hemos transmitido a nuestros hijos e hijas. Por resumirlo en una sola frase, se podría decir que, probablemente, una de las razones por las que los hijos piden negociar y llegar a acuerdos es porque les hemos hecho entender que su opinión es importante y hay que tenerla en consideración. Ya no se oye la frase que nosotros oíamos en ocasiones; “tu niño cállate, que esto es cosa de adultos”. Por otra parte, los hijos e hijas tienen la tarea, y probablemente el deber, de mostrarnos como es la sociedad en la que están viviendo para que podamos hacer los ajustes necesarios a esos tiempos.</p>
<blockquote>
<h3 style="padding-left: 120px;"><span style="color: #ff6600;">Importa más el “cómo lo hago” y el “desde donde lo hago”</span></h3>
</blockquote>
<p>La negociación, el acuerdo, no es ni buena ni mala en sí misma. Importa más el “cómo lo hago” y el “desde donde lo hago”, que el hecho de negociar o no. Si negociamos desde lo que nosotros vivimos, mirando hacia atrás, quejándonos de como son las cosas ahora y añorando como eran tiempo atrás, la negociación se convertirá en una debilidad, sin darnos cuenta nos descolocamos frente a la misma y perdemos posición, incluso autoridad. Lo podemos llegar a convertir en una lucha de poder, que muy posiblemente generará conflictos y confrontaciones. La frase que me dijo una madre hace unos días puede ser un buen reflejo de esto, dijo; “yo me tengo que llevar mal con mis hijos porque les pongo normas”. Estaremos frustrados porque podemos pensar, como ocurría antes, que los hijos nos tienen que obedecer porque somos los padres y ya.</p>
<p>También será una debilidad si los hijos han aprendido que nos mostramos muy rígidos inicialmente, pero que si nos insisten acaban saliéndose con la suya. Si hacemos esto y les complacemos sistemáticamente, si modificamos o ajustamos nuestras decisiones a sus requerimientos, quejas o sugerencias. Aprenderán que el acuerdo y la negociación es una práctica habitual, pero que siempre acaban sacando beneficios, que hacemos más esfuerzos que ellos y que somos muy propensos a aceptar y adaptarnos a sus deseos.</p>
<blockquote>
<h3 style="padding-left: 200px;"><span style="color: #ff6600;">Será una fortaleza si la vivimos como una herramienta educativa que tiene como objetivo potenciar su autonomía, autorregulación y autoconfianza</span></h3>
</blockquote>
<p>Por el contrario, será una fortaleza si la vivimos como una herramienta educativa que tiene como objetivo potenciar su autonomía, autorregulación y autoconfianza.</p>
<ul>
<li>Si la utilizamos e incluso la proponemos cuando hay, por parte de los hijos, una actitud previa dialogante y respetuosa, nunca bajo presión, insistencia o exigencia.</li>
<li>Si somos capaces de movernos equilibradamente entre la rigidez y la permisividad.</li>
<li>Si respetamos nuestra posición tanto como la de ellos, si sentimos que con la negociación todos ganan y aceptamos que todos pierden un poco.</li>
<li>Si valoramos con ellos cual ha sido el resultado del acuerdo una vez ejecutado, sin enfadarnos ni perder el control si no se ha respetado, pero abordándolo con afecto y haciendo entender a los hijos lo que implica que haya funcionado o no.</li>
<li>Sí utilizamos, y hacemos entender a los hijos e hijas, la importancia de esas experiencias en los nuevos acuerdos.</li>
<li>Si no perdemos el foco y objetivo de la herramienta y entendemos que es un proceso de aprendizaje.</li>
</ul>
<p>Aprendizajes que será muchos si el acuerdo y negociación se realiza de la forma adecuada: responsabilidad, autocritica práctica, solución de problemas, autorregulación, tolerancia a la frustración, valoración de tú tanto como del yo, desarrollo de la autoconfianza y autoestima, etc. etc.</p>
<blockquote>
<h3 style="padding-left: 80px;"><span style="color: #ff6600;">Hay cosas innegociables, quizás no el horario o cosas así, si el respeto y las buenas formas.</span></h3>
</blockquote>
<p>Añadir un par de cuestiones más, una; a ser posible esta herramienta es interesante que este mínimamente trabajada antes de la adolescencia. Dos; hay cosas innegociables, quizás no el horario o cosas así, si el respeto y las buenas formas.</p>
<p>En estas líneas, hay cuatro ideas generales, pero es una herramienta con mucho más contenido y matices; reflexiona sobre esto, infórmate, practica, detecta tu recursos y limitaciones con esta herramienta. Desde Recurra-Ginso podemos ofrecerte la ayuda necesaria para optimizar tu funcionamiento en esta y en otras muchas áreas.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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		<title>¿Es el deporte un factor de protección?</title>
		<link>https://blog.recurra.es/es-el-deporte-un-factor-de-proteccion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Alcolea Menéndez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 07:00:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 99,9% de las personas, profesionales o no, a las que se les haga esta pregunta contestarán con un SI rotundo. Muchos de ellos, a continuación, enumerarán los diferentes beneficios que puede aportar el deporte a aquellos que lo practican.&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/es-el-deporte-un-factor-de-proteccion/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/es-el-deporte-un-factor-de-proteccion/">¿Es el deporte un factor de protección?</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2713 size-full alignleft" title="¿Es el deporte un factor de protección?" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/09/deporte1.jpg" alt="¿Es el deporte un factor de protección?" width="350" height="233" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/09/deporte1.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/09/deporte1-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />El 99,9% de las personas, profesionales o no, a las que se les haga esta pregunta contestarán con un <strong>SI</strong> rotundo. Muchos de ellos, a continuación, enumerarán los diferentes beneficios que puede aportar el deporte a aquellos que lo practican. No los vamos a enumerar aquí, pero son beneficios sociales, físicos y de autocuidado/salud, emocionales, cognitivos y psicológicos.</p>
<p>Es evidente que, padres y madres, tienen muy interiorizada esta idea sobre el deporte y, un porcentaje elevado de ellos/as, incluyen a sus hijos e hijas en actividades de esta índole.</p>
<p>Ahora bien, me parece oportuno hacerse otra pregunta; ¿se puede decir, entonces, que el hecho de que nuestros hijos e hijas hagan deporte garantiza automáticamente la obtención de sus cuantiosos e importantes beneficios?</p>
<p>La respuesta a esta pregunta es, categóricamente, <strong>NO</strong>. Quizás sí, en mayor medida, los beneficios que tienen que ver con hábitos de salud y forma física, pero no con el resto. De hecho, son muchos los chicos y chicas que salen tocados psicológica y emocionalmente del deporte, en Recurra-Ginso lo hemos visto y tratado en un número significativo de casos, tanto en la Clínica como en el Centro Terapéutico Residencial. Igual, algunos de estos chicos y chicas, tienen nivel y juegan muy bien al deporte que han practicado, pero hay algo que falta, hay un parte de la actividad deportiva que no les ha llegado, que no ha calado en ellos. Tienen competencia deportiva, pero no consiguen explotarla por limitaciones en otros aspectos.</p>
<p>¿De qué depende, entonces, la obtención de estos beneficios? Sin lugar a duda, de los adultos que organizan la actividad deportiva y del resto de adultos que acompañan a los niños y niñas durante la misma. También de los objetivos que se planteen y de la operativización de los mismos.</p>
<h4 style="padding-left: 120px;"><span style="color: #ff6600;">Lo que garantiza que el deporte sea un factor de protección, es la formación de <strong>DEPORTISTAS</strong>, no de futbolistas, baloncestistas, tenistas, etc.</span></h4>
<p>Efectivamente, el deporte puede ser un factor de protección y aportar mucho en la formación de los niños, adolescentes y jóvenes que lo practican. Es necesario que los adultos (clubes, directores deportivos, coordinadores, entrenadores y padres/madres) interioricen esta idea y asuman esa responsabilidad formativa, una <strong>responsabilidad</strong> <strong>social</strong> coherente con la edad en la que se encuentra esta población; niños y jóvenes en etapas de formación y aprendizaje, de evolución y desarrollo. Además, con un nivel elevado de motivación inicial (en la mayoría de los casos) que hay que aprovechar, que ya quisieran para ellos otros recursos educativos (por ej. Colegios) y que es una condición de partida que favorece el interés por aprender.</p>
<p>Lo importante, lo esencial, lo que garantiza que el deporte sea un factor de protección, es la formación de <strong>DEPORTISTAS</strong>, no de futbolistas, baloncestistas, tenistas, etc. Esto último, también es una responsabilidad de los adultos y organizaciones deportivas, no social sino puramente deportiva, que puede favorecer el disfrute de la actividad, la permanencia durante más tiempo en el deporte, así como disminuir el porcentaje de abandono que, en el caso del futbol (que conozco muy bien), se sitúa en torno al 50% y que se da, mayormente, durante el segundo año de cadetes y primer/segundo año de juveniles, justo en plena adolescencia, cuando, a buen seguro, más les puede interesar a los padres que sus hijos continúen haciendo deporte.</p>
<p>De hecho, en el caso de que nuestro hijo o hija, abandone el deporte, algo licito por diferentes motivos y riesgoso, si lo hacen por falta de autoconfianza y/o malestar, hay que garantizar y trabajar para que se lleven esta formación como DEPORTISTAS, si se llevan esto, se llevan mucho y se habrá cumplido esa responsabilidad social de la que hablamos; podremos estar satisfechos.</p>
<h4 style="padding-left: 120px;"><span style="color: #ff6600;">Cuanto mayor sea la formación como DEPORTISTAS, mayor es la progresión y aprendizaje como futbolistas (por ejemplo), y mayor la probabilidad de permanencia</span></h4>
<p>Ambas parcelas se relacionan. Desde mi practica como psicólogo del deporte durante más de 20 años, puedo garantizar que cuanto mayor sea la formación como DEPORTISTAS, mayor es la progresión y aprendizaje como futbolistas (por ejemplo), y mayor la probabilidad de permanencia.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">¿Qué incluye la formación como DEPORTISTAS?</span></h4>
<p>Incluye un estilo de funcionamiento psicológico, cognitivo y emocional que se fundamenta en los <strong>valores deportivos</strong>, que favorece el desarrollo de la autoconfianza y la autoestima y, desde ahí, genera motivación y bienestar.</p>
<p>Valores como, entre otros; el trabajo en equipo, la capacidad de esfuerzo, la tolerancia a la frustración, el control del estrés, el respeto a personas y normas, la disciplina, el compromiso y responsabilidad, la capacidad de autoevaluación y establecimiento de objetivos, la orientacion motivacional (resultados vs rendimiento), la competitividad saludable, etc. Estos valores no están en el deporte porque este o la gente del deporte sean muy “majetes”, están porque producen rendimiento, aprendizaje, progresión y madurez mental.</p>
<p>Esta estructura personal y psicoemocional es la que convierte al deporte en un importante factor de protección y es lo que hay que intentar que todos los jóvenes se lleven de su paso por el mismo, lo abandonen o no. Una estructura que, por cierto, conforma un estilo de vida y es transferible a otros contextos y parcelas vitales (estudios, trabajo, familia, etc.) Este es el verdadero <strong>ÉXITO</strong> del deporte como experiencia infanto-juvenil.</p>
<p>Si su hijo o hija hace deporte, asegúrese de que lo hace en una organización, club, etc. que se mueve bajo estos parámetros y objetivos, y piense si usted funciona, como padre o madre, acorde a estas cuestiones; sus mensajes, sus actitudes, etc.</p>
<p>Si no es así, no dé por hecho que el deporte es el factor de protección del que se habla, o cuando menos, es probable que no lo sea al nivel en que lo podría ser.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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		<title>Parentalidad formal y parentalidad personal</title>
		<link>https://blog.recurra.es/parentalidad-formal-y-parentalidad-personal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Alcolea Menéndez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Jul 2023 07:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es habitual en la práctica profesional trabajando con familias, que los padres y madres, ante las dificultades que están teniendo con sus hijos e hijas y las conductas que estos muestran hacia ellos, hagan referencias, incluso con añoranza, al respeto&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/parentalidad-formal-y-parentalidad-personal/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/parentalidad-formal-y-parentalidad-personal/">Parentalidad formal y parentalidad personal</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-2659 size-full" title="Es habitual en la práctica profesional trabajando con familias, que los padres y madres, ante las dificultades que están teniendo con sus ..." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/07/PARENTALIDAD2.jpg" alt="Es habitual en la práctica profesional trabajando con familias, que los padres y madres, ante las dificultades que están teniendo con sus ..." width="350" height="234" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/07/PARENTALIDAD2.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/07/PARENTALIDAD2-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />Es habitual en la práctica profesional trabajando con familias, que los padres y madres, ante las dificultades que están teniendo con sus hijos e hijas y las conductas que estos muestran hacia ellos, hagan referencias, incluso con añoranza, al respeto que tenían ellos, como hijos, hacia sus padres por el mero hecho de serlo.</p>
<p>Nombran como impensables las conductas y actitudes que ahora reciben por parte de sus hijos. A ellos como hijos, jamás se les hubiera ocurrido. Ni siquiera se lo hubieran planteado.</p>
<p>Los tiempos han cambiado, eso es evidente. No vamos a entrar, aquí y ahora, a explicar cuanto de este cambio tiene que ver con nosotros como adultos y padres. Intuyo que mucho, ya que los comportamientos de los hijos suelen ser aprendidos por lo que ven y les plantea el entorno y la sociedad en la que viven. También están las redes sociales e internet, un elemento nuevo que nuestros padres no vivieron cuando nosotros éramos hijos.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #ff6600;">El comportamiento de los hijos suelen ser aprendidos por lo que ven y les plantea el entorno y la sociedad en la que viven.</span></h4>
</blockquote>
<p>En todo caso, lo que se observa es que esa parte formal que poseían las figuras de autoridad (padres, profesores, entrenadores, jefes, etc.), dada y asumida por todas las partes por el hecho de ser lo que eran, ha perdido fuerza y valor. Siguen estando presentes, pero con menor peso. Además, hoy su uso constante genera un desgaste excesivo que disminuye aún más su capacidad. Si que puede servir cuando los hijos son pequeños y, por tanto, mas manejables, pero se hace difícil sostener este estilo de autoridad cuando los hijos son adolescentes.</p>
<p>Hoy la autoridad no viene dada, te la da la persona sobre la que recae dicha autoridad. Es por ello por lo que hoy, más que nunca, se requiere de una seria de competencias, conductas y actitudes personales reconocibles y funcionales. Estas características tendrían que ver y encajarían, a mi modo de ver, con el concepto de <strong>liderazgo</strong>. Hoy no vale con mandar o dirigir, hay que liderar, ser y convertirse en el referente de la persona liderada, trasmitirle seguridad, consistencia, solidez y capacidad para la tarea que nos toca. Cada vez vale menos la celebre frase “porque te lo digo yo, que soy tu padre/madre…”</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">¿Cuáles son esas características personales de las que hablamos? Os propongo un ejercicio para identificarlas:</span></h4>
<h4><strong>Primero:</strong></h4>
<blockquote><p><span style="color: #ff6600;"><strong>Recuerda y toma como referencia a una persona (padre, madre, profesor, entrenador, jefe, etc.) que conozcas o te hayas relacionado con ella, que tu considerarías como un líder muy bueno, el mejor; ¿Qué cosas concretas hacia esa persona cuando se relacionaba con los demás? ¿Qué actitudes y conductas tenia, que hacía, como afrontaba las situaciones y se planteaba las cosas?</strong></span></p></blockquote>
<p>(elabora un listado con al menos 8 características de esa persona, que sean cosas concretas, incluso medibles)</p>
<h4>Segundo:</h4>
<blockquote><p><span style="color: #ff6600;"><strong>Piensa o recuerda a una persona (padre, madre, profesor, entrenador, jefe, etc.) que haya pasado por tu vida y a la que nunca calificarías como un buen líder, el que dirías es el peor líder que hayas conocido; ¿Qué cosas concretas hacia esa persona cuando se relacionaba con los demás? ¿Qué actitudes y conductas tenia, que hacía, como afrontaba las situaciones y se planteaba las cosas?</strong></span></p></blockquote>
<p>(elabora un listado como en la pregunta primera, con al menos 8 respuestas)</p>
<h4><strong>Tercero:</strong></h4>
<blockquote><p><span style="color: #ff6600;"><strong>Haz un listado con todas las características, conductas y actitudes que pusiste en las dos preguntas. En el caso de la pregunta segunda, intenta pasarlas a positivo, por ejemplo; “no cuenta nunca con la opinión de sus trabajadores en cosas que les concierne”, en positivo seria “pide opinión a sus hijos en cosas que les concierne”</strong></span></p></blockquote>
<p>Una vez hecho el listado, tendrás una serie de indicadores y un perfil de liderazgo, en este caso, parental.  Es importante que, independientemente de las referencias y contextos que hayas utilizado (escuela, trabajo, deporte, etc.), cuando hagas el listado escribas los indicadores refiriéndote al contexto parental y la relación entre padres e hijos. Por ejemplo; si uno de los ítems es “el profesor trata asuntos personales de los alumnos en público”, pondríamos “trata los asuntos personales e íntimos de sus hijos en privado”</p>
<p>Ahora tocaría que te evaluaras objetivamente en todas esas características e indicadores, por ejemplo, de 1 a 5, siendo 1 el nivel más bajo y 5 el más alto. Piensa bien cómo te puntúas para que tu propia valoración se ajuste los más posible a la realidad de tu funcionamiento como padre o madre.</p>
<p>Hecha la autoevaluación, podrás elegir las conductas y características en las que puedes mejorar y evolucionar, lo aconsejable es ir despacio, progresivamente, elegir una o dos cuestiones a mejorar y cambiar cuando creas que has llegado a un buen nivel de competencia. También te permitirá tomar conciencia de cuáles son tus recursos, que podrás utilizar con seguridad en las situaciones oportunas.</p>
<p>Este trabajo funciona si se le dedica tiempo y energía, en nuestra experiencia profesional siempre ha ocurrido así. Cuanto más capacitados estéis, como padres y madres, mayor será vuestra parentalidad personal, equilibrándola con la parentalidad formal que viene dada en vuestra condición como tales.</p>
<p>Si tienes dudas o necesitas ayuda, en Recurra-Ginso estaremos encantados de ayudarte.</p>
<p>ANIMO Y A POR ELLO¡¡¡¡¡</p>
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		<title>La adolescencia es un proceso de separación</title>
		<link>https://blog.recurra.es/la-adolescencia-es-un-proceso-de-separacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Alcolea Menéndez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Apr 2023 12:21:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diferenciación o individualización, que así se denomina técnicamente, es el proceso fundamental que a nivel personal, familiar y social se da en la adolescencia. El paso intermedio de la vida infantil a la vida adulta. Un proceso que, si resulta&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/la-adolescencia-es-un-proceso-de-separacion/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/la-adolescencia-es-un-proceso-de-separacion/">La adolescencia es un proceso de separación</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-2459 size-full" title="La adolescencia es un proceso de separación" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/04/adolescencia.jpg" alt="La adolescencia es un proceso de separación" width="350" height="234" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/04/adolescencia.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2023/04/adolescencia-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />Diferenciación o individualización, que así se denomina técnicamente, es el proceso fundamental que a nivel personal, familiar y social se da en la adolescencia. El paso intermedio de la vida infantil a la vida adulta.</p>
<p>Un proceso que, si resulta exitoso, ayudará al adolescente a que desarrolle una identidad funcional que le permita salir al mundo y manejarse en él adecuadamente. Factores de diferente índole van a aumentar o disminuir las probabilidades de alcanzar este objetivo.</p>
<p>Desde el adolescente, muy resumidamente, hay dos formas básicas de separación; desde la responsabilidad o desde la confrontación. La crianza y educación previa a la adolescencia puede ser un aspecto determinante para que el adolescente opte por una u otra forma, de ahí la importancia de este trabajo previo.</p>
<p>Hay que apuntar aquí, que este proceso de separación lleva implícito algún nivel de confrontación, es natural, inevitable y probablemente necesario.</p>
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<h4 style="padding-left: 80px;"><span style="color: #ff6600;">Si la separación la realiza el adolescente desde la responsabilidad, las discrepancias van a ser asumibles y manejables por hijos y padres.</span></h4>
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<p>Si la separación la realiza el adolescente desde la responsabilidad, estas discrepancias van a ser asumibles y manejables por hijos y padres. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque el modelo de crianza y educación previo, además de los propios recursos personales del adolescente, habrá generado un vínculo padres–hijo/a que, a ambos, les permitirá resolverlas e incluso aprender de las mismas.</p>
<p>Desde la responsabilidad, es muy probable que el adolescente este en el camino de consolidar algunos aprendizajes que ya viene desarrollando. Ha aprendido la importancia del autocuidado, es capaz de reflexionar sobre sus propias conductas y sus consecuencias, acepta, entiende y ha interiorizado la importancia de las normas, empieza a tomar decisiones bajo estos criterios y, finalmente, no necesita tanto choque para desarrollar su identidad que, en definitiva, es la búsqueda final de este proceso de separación.</p>
<p>Algunos de estos adolescentes pueden llegar a terapia individual y familiar, normalmente con buena disposición y resultados, tanto si la demanda es de los padres o por voluntad propia, para resolver alguna dificultad personal.</p>
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<h4 style="padding-left: 80px;"><span style="color: #ff6600;">El adolescente que se separa desde la confrontación, entiende que seguir haciendo todo lo que venía haciendo, sin entender porque ni para que, es continuar siendo y comportándose como un niño.</span></h4>
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<p>Por el contrario, el adolescente que se separa desde la confrontación no ha conseguido moverse ni desarrollar estos procesos, entiende que seguir haciendo todo lo que venía haciendo, sin entender porque ni para que, es continuar siendo y comportándose como un niño. Necesita confrontar, romper con contundencia, a veces incluso a su pesar, asumir costes relacionales y afectivos con sus propios padres, e incluso asumir riesgos personales y consecuencias perjudiciales para él y su futuro. Todo esto por lo potente del beneficio inmediato de la diferenciación que cree está consiguiendo. Eso sí, una falsa diferenciación, que a medio- largo plazo, produce el efecto contrario al que el adolescente desea, más control, más normas represoras y menos autonomía.</p>
<p>Este grupo de adolescentes necesitan y acuden a terapia con mucha más frecuencia, nunca o casi nunca por voluntad propia, con muy baja disposición e implicación y, con frecuencia, con la idea de utilizar la terapia como un medio de obtener su propio beneficio. La terapia supone para ellos un riesgo y amenaza al tener que renunciar al modelo de separación que han elegido y las dificultades, propias o de otros, para separarse desde la responsabilidad. Por este motivo es probable que, en algunos casos, la terapia ambulatoria no pueda sostener esta problemática y sean necesarios recursos residenciales, ingresos terapéuticos y, en el peor de los casos, medidas judiciales.</p>
<h4 style="padding-left: 160px;"><span style="color: #ff6600;">No podemos olvidar, como factor, la influencia de los padres en cuanto al modelo de diferenciación que utilizan sus hijos.</span></h4>
<p>No podemos olvidar, como factor, la influencia de los padres en cuanto al modelo de diferenciación que utilizan sus hijos. Algunas cuestiones, como se ha señalado anteriormente, tienen que ver con los modelos de crianza, otras con aspectos personales y emocionales de los propios padres, miedos, sobreprotección, negligencia y, no menos importante; a alguien que necesita separarse hay que permitírselo y saber acompañarle.</p>
<p>También están los factores más personales de los adolescentes, trastornos, diagnósticos previos, patologías, experiencias y dificultades relacionales o dificultades severas que hacen más riesgosa y compleja esta separación.</p>
<p>En definitiva, la adolescencia es un periodo de cambio, de ajustes, de dudas del propio adolescente, de atención y acompañamiento de los padres, a veces engorroso, pero, sobre todo, ilusionante, interesante y enriquecedor para jóvenes y padres.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
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