<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Antonio Diéguez, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
	<atom:link href="https://blog.recurra.es/author/antonio/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blog.recurra.es/author/antonio/</link>
	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 May 2023 14:30:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1</generator>

<image>
	<url>https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2018/04/cropped-social1-32x32.png</url>
	<title>Antonio Diéguez, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
	<link>https://blog.recurra.es/author/antonio/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">216160736</site>	<item>
		<title>Salud Mental: La terminología y sus consecuencias</title>
		<link>https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/</link>
					<comments>https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Diéguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 May 2021 07:39:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia en conflicto]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog.recurra.es/?p=1928</guid>

					<description><![CDATA[<p>Después de algún tiempo trabajando en Psiquiatría y Salud Mental, nos percatamos de que nuestra actividad profesional se venía desarrollando en un ámbito de los problemas de salud para el que -ciertamente- la palabra que nombraba la especialización médica para&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/">Salud Mental: La terminología y sus consecuencias</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-1940 size-full" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/05/saludmental.jpg" alt="Salud mental, que de una manera amplia podemos llamar sufrimiento humano." width="350" height="233" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/05/saludmental.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/05/saludmental-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" />Después de algún tiempo trabajando en Psiquiatría y Salud Mental, nos percatamos de que nuestra actividad profesional se venía desarrollando en un ámbito de los problemas de salud para el que -ciertamente- la palabra que nombraba la especialización médica para la que nos habíamos formado (Psiquiatría), resultaba problemática. En su vertiente clínica, la psiquiatría como disciplina se quedaba corta o desajustada al pretender dar nombre al conjunto de conocimientos, entrenamientos diversos, ámbitos asistenciales, etc. Nos generaba, en fin, cierto conflicto, que se vió aliviado al conocer el añadido terminológico que iba ganando presencia creciente con los años, <em>Salud Mental</em> (<em>Psiquiatría y Salud Mental</em>) que nos pareció venía a completar y de alguna manera resolver aquel problema.</p>
<p>Sin embargo, posteriormente y en el momento actual nos preguntamos por la Salud Mental, y de nuevo nos encontramos con dificultades.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Porque ¿Qué es la Salud Mental?</span></h4>
<p>Si dejamos de lado definiciones de diccionario u otras que podamos encontrar en altas instituciones políticas (OMS, etc), o aquellos usos que pretendan identificar un ámbito programático formativo o profesional para terapeutas, (psicólogos, psiquiatras, sanitarios afines) podríamos atrevernos a pensar que de manera específica la salud mental no existe, o al menos no podemos referirnos a ella del mismo modo que lo hacemos sobre la salud hepática o cardiovascular. Sabemos que al margen de jocosidades como que “todos estamos un poco locos” lo cierto es que costaría encontrar alguien que no tenga o haya tenido algún problema subsidiario de ser enmarcado en el ámbito de “lo mental”.</p>
<p>En este sentido, podríamos estar de acuerdo en que quizás nos orientemos mejor buscando el reverso de este término (salud mental) mucho más real, y que de una manera amplia podemos llamar <strong>sufrimiento humano.</strong> Sí, amplia y ambigua en principio, pero    -con método- posible de aprehender e identificar. Y aunque, como asegura Kate Millett, todo lo personal (y profesional) es político, nuestro ámbito metodológico y tecnológico se aplica en lo singular.</p>
<p>Si el sufrimiento es inherente a la condición humana, más aún cuando las sociedades son más avanzadas, (nos recodaba hace casi un siglo en <em>El malestar en la cultura</em> aquel gran pensador sobre el sufrimiento humano que fue Sigmund Freud) y nos dedicamos profesionalmente al estudio y tratamiento de los problemas de salud mental, debemos acotar hasta donde se pueda el sufrimiento humano al <strong>sufrimiento mental, </strong>y por ahí podríamos comenzar a identificar algo de la esencia de nuestra tarea.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 160px;"><span style="color: #ff6600;">Lo cierto es que costaría encontrar alguien que no tenga o haya tenido algún problema subsidiario de ser enmarcado en el ámbito de “lo mental”.</span></h4>
</blockquote>
<p>El artículo editorial del último número de la Revista de la Asociación Española de Psiquiatría del niño y del adolescente, titulado <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="https://aepnya.eu/index.php/revistaaepnya/article/view/398"><em>La función diagnóstica en salud mental infantil ¿Estamos patologizando el sufrimiento propio de la experiencia humana?</em></a> </span>resulta muy oportuno para esta breve reflexión. Pregunta retórica, ya que nos conduce a un “por supuesto”, siempre que subrayemos el término <em>patologizando</em> (psiquiatrización, medicalización).</p>
<p>Las preocupaciones,  insatisfacciones, frustraciones, los conflictos íntimos o los interpersonales, las inseguridades, las limitaciones y dificultades, que experimenta el ser humano, o las dudas que tantas madres y padres pueden llegar a tener para sopesar el alcance de algunos comportamientos de sus hijos que comienzan a resultarles problemáticos y de difícil manejo, ¿deben dejarse estar?, Estas personas que sufren debemos abandonarlas a su suerte, pensando “bueno, la vida es así…” , “esto no son patologías…”, “ya se les pasará…”(o no). Lo cierto es que la mayor parte de las veces resulta innegable que tenemos un problema de salud mental<strong>. </strong>Insistimos, un <strong><em>problema de salud mental.</em></strong></p>
<p>Si son patologías (trastornos? enfermedades?) o no, ya lo veremos, lo que seguro existe en principio es sufrimiento mental. Tenemos un problema de salud mental. Y aquí, de partida la cuestión clave en nuestro trabajo consiste en escuchar ese sufrimiento e identificar el problema. A continuación, desarrollar una <strong><em>formulación diagnóstica del mismo</em></strong><em>,</em> que no es lo mismo que un diagnóstico (de una patología).</p>
<p>No se trata de un simple matiz, porque esa formulación diagnóstica, todo lo amplia que resulte necesario, no es un etiquetado diagnóstico. Claro que esa formulación diagnóstica, puede incorporar un <strong><em>Trastorno</em></strong> de los que aparecen registrados en alguno de los manuales nosográficos al uso, como un elemento más integrante de la misma. Pero no es solo eso.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 360px;"><span style="color: #ff6600;">La cuestión sería como reconocer y definir el problema de salud mental que padece la persona que nos solicita ayuda, sin <em>patologizar</em>.</span></h4>
</blockquote>
<p>La cuestión sería como reconocer y definir el problema de salud mental que padece la persona que nos solicita ayuda, sin <em>patologizar</em>. Y ¿por qué este empeño en no patologizar?  Obvio. Cuando utilizamos la palabra “trastorno”, hemos entrado en un lenguaje que remite a una vieja tradición disciplinar que al menos en su vertiente nosográfica se ha venido mostrando escasamente útil, a veces perniciosa, para ayudar en determinado tipo de problemas. Trastorno, remite en el imaginario colectivo a <strong>enfermedad </strong>(enfermedad mental)<strong>. </strong>Estaremos atrapados en la tradición epistemológica del pensamiento científico-natural, en el terreno de la medicina, de la búsqueda de “especies morbosas” que -de manera fallida- viene hegemonizando el discurso psiquiátrico sobre los problemas de salud mental desde hace siglos.</p>
<p>Conocedora de esa debilidad epistémica, la psiquiatría toma precauciones y como puede verse en la introducción al DSM III (obra de referencia inaugural de la forma actual de entender los Trastornos Mentales) habla del carácter ateórico de sus planteamientos. Lo hace precisamente cuando, hace algunas décadas, comienza a producirse un claro viraje o escoramiento hacia el modelo biologicista en salud mental. Así, todo lo que nombremos como <em>trastorno</em> va a ser leído como <em>enfermedad</em> en este enfoque reduccionista, paradójicamente tan criticado como increíblemente vigoroso.</p>
<p>Pero cuál es, en definitiva, el problema de ese modelo, de ese enfoque. Pues no es pequeño: su esterilidad terapéutica, particularmente para los problemas relacionales, comportamentales, psicosociales, aquellos que por su complejidad escapan a un planteamiento lineal síntoma-enfermedad-medicamento. Aunque se trate de entelequias, algunos de los llamados Trastornos Mentales, pueden beneficiarse de tratamientos psicofarmacológicos, pese a su inespecificidad, pero el buen juicio clínico debe buscar formulaciones diagnósticas y terapéuticas más integrales para la complejidad de los <em>Problemas </em>de Salud Mental que nos plantean las personas que solicitan nuestra ayuda.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
<a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-facebook nolightbox" data-provider="facebook" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Facebook" href="https://www.facebook.com/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fsalud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias%2F&amp;t=Salud%20Mental%3A%20La%20terminolog%C3%ADa%20y%20sus%20consecuencias&amp;s=100&amp;p[url]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fsalud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias%2F&amp;p[images][0]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2021%2F05%2Fsaludmental.jpg&amp;p[title]=Salud%20Mental%3A%20La%20terminolog%C3%ADa%20y%20sus%20consecuencias" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px;margin-right:5px"><img decoding="async" alt="Facebook" title="Share on Facebook" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/facebook.png" /></a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-twitter nolightbox" data-provider="twitter" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Twitter" href="https://twitter.com/intent/tweet?url=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fsalud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias%2F&amp;text=Hey%20check%20this%20out" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px"><img decoding="async" alt="twitter" title="Share on Twitter" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/twitter.png" /></a><p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/">Salud Mental: La terminología y sus consecuencias</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://blog.recurra.es/salud-mental-la-terminologia-y-sus-consecuencias/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>4</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1928</post-id>	</item>
		<item>
		<title>TDAH y moda</title>
		<link>https://blog.recurra.es/tdah-y-moda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Diéguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Dec 2016 12:45:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
		<category><![CDATA[TDAH]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://blog.recurra.es/?p=318</guid>

					<description><![CDATA[<p>Las  modas son efímeras, ¿o no? Hay modas que llegan a nuestras vidas y, tras permanecer cierto tiempo en ellas, desaparecen, a veces casi sin dejar rastro, como ocurrió con la minifalda o el pantalón acampanado. Existen otras que, una&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/tdah-y-moda/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/tdah-y-moda/">TDAH y moda</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style="color: #ff6600;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2571 alignleft" title="TDAH y moda" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2016/12/tdah.jpg" alt="TDAH y moda" width="350" height="245" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2016/12/tdah.jpg 286w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2016/12/tdah-250x175.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />Las  modas son efímeras, ¿o no?</span></h4>
<p>Hay modas que llegan a nuestras vidas y, tras permanecer cierto tiempo en ellas, desaparecen, a veces casi sin dejar rastro, como ocurrió con la minifalda o el pantalón acampanado. Existen otras que, una vez incorporadas a nuestras costumbres, resulta más complicado saber si serán pasajeras (como la de un Papá Noel trepando por las fachadas de nuestras casas en Navidad) o pueden haberse instalado de manera más definitiva en nuestras tradiciones. La celebración de la fiesta de Halloween podría ser un ejemplo en este caso. El gusto por la novedad, nuestro carácter gregario y las técnicas de mercado imponen o producen estos fenómenos en nuestras vidas, inofensivos en principio para nuestra salud.</p>
<p>No puede decirse lo mismo del bronceado, que tras décadas de loco frenesí colectivo por lucir un tostado epidérmico que (arrugas aparte) parecía siempre querer superar al de pescadores y campesinos, inició una decadencia en proporción directa a la toma de conciencia de los graves problemas dermatológicos que acarreaba.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">¿Es el TDAH una moda?</span></h4>
<p>Quienes nos dedicamos profesionalmente a trabajar en problemas de salud mental con adolescentes, encontramos en el Trastorno por hiperactividad y déficit de atención (TDAH) un buen ejemplo ilustrativo de esta compleja relación entre salud y moda, con aspectos ciertamente turbios en este caso.</p>
<p>Existen otros muchos ejemplos en medicina y particularmente en psiquiatría, probablemente la disciplina médica (o con pretensiones científicas) más sujeta a los dictámenes de la moda. Uno de ellos, el Autismo, ha multiplicado de manera increíblemente exponencial su tasa de incidencia en los últimos quince o veinte años (en EEUU, hasta 20 veces más). Y el Trastorno Bipolar infantil, una verdadera rareza hasta los años noventa del siglo pasado, llegó a convertirse en una filigrana diagnóstica que multiplicó su incidencia por cuarenta. Sí, por cuarenta. Bien es cierto que esta vergonzosa burbuja diagnóstica ha comenzado a ser denunciada recientemente por algunos psiquiatras, que, como el Dr. Allen Frances, máximo responsable de la redacción del DSMIV, se muestran como auténticos “arrepentidos” por haber funcionado como colaboradores necesarios en su génesis y desarrollo.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">El diagnóstico</span></h4>
<p>El TDAH es un diagnóstico psiquiátrico (un constructo, como todos los diagnósticos, cuya validez no vamos a discutir ahora) que adquiere carta de naturaleza en 1980, con la publicación de la tercera edición del manual diagnóstico psiquiátrico más influyente en el mundo. Sobre un problema conductual de escasa prevalencia, aunque prefigurado desde hace siglos en la literatura de ficción y reconocido ya en el siglo XX en la específica (con diversos nombres, como disfunción cerebral mínima, etc.), se desarrolla un auténtico fenómeno de expansión diagnóstica de carácter eminentemente mercadotécnico.</p>
<p>Al margen de los profesionales de la salud, lógicamente obligados –desde nuestra debilidad epistemológica– a manejarnos en una jungla de documentación e información científica, pseudocientífica, muchas veces directamente publicitaria, para estar algo más que familiarizados con este problema, ¿qué padre, madre, profesor, educador, etc., no ha escuchado alguna vez a estas alturas la palabra “hiperactividad”?</p>
<p>Desde la publicación de la cuarta edición del DSM, los diagnósticos de TDAH en EEUU se han triplicadon y los criterios para realizarlos registrados en la quinta edición de hace tan solo un par de años, son aún más laxos, luego solo cabe esperar un incremento de los etiquetados. En España, el mismo fenómeno resulta evidente y está bien documentado.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">La mercadotecnia y el triunfo de la moda</span></h4>
<p>Además de la mencionada evolución de los criterios diagnósticos hacia una mayor laxitud, determinados cambios socioculturales, campañas de detección en el medio escolar, etc., otorgan al fenómeno una omnipresencia abrumadora. Pero, sobre todo –o mejor dicho, detrás de todo–, el enorme poder de la industria farmacéutica, que genera un mensaje polifónico, coral. Incluso para los profesionales más informados e independientes convierte en tarea nada fácil escuchar entre tanto ruido generado, y poder descifrar las claves del problema clínico concreto que se está atendiendo. El efecto de alivio que el etiquetado “TDAH”, realizado con ligereza, puede ejercer inicialmente sobre padres y madres por el hallazgo –sintetizado en unas siglas– de la “explicación de todo lo que viene ocurriendo”, se desvanece en paralelo a la evolución posterior que en esos casos acompañará un juicio clínico inconsistente.</p>
<p>La sensación es que por el momento esta moda ha llegado para quedarse, ha triunfado. Y uno de los efectos colaterales más preocupantes de esta falsa epidemia es la psicofarmacologización de la población infanto-juvenil. La corriente clínica dominante en psiquiatría, fuera y dentro de España, propone como abordaje primero y principal del TDAH el uso de psicofármacos; estos son medicamentos estimulantes y otros de perfil similar (metilfenidato, anfetaminas, atomoxetina). Estos preparados son presentados como un tratamiento eficaz, mantenido en el tiempo, superior a otros abordajes no farmacológicos y con escasos riesgos a corto y largo plazo, recomendando su toma diaria durante largos períodos de tiempo. Sin embargo, aunque estas medicaciones puedan ser útiles en determinado momento, el resto de afirmaciones son más que discutibles.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Un poco de esperanza</span></h4>
<p>Desde sus orígenes, doscientos años atrás, en la historia de la psiquiatría pueden rastrearse multitud de modas o fenómenos como el comentado. Por lo tanto, existen motivos para la esperanza. Aunque minoritarias aún, van en aumento las voces críticas, de investigadores y profesionales de la salud mental independientes, preocupados por achicar al máximo los conflictos de intereses y aplicar un criterio clínico que no esté guiado por la moda. El TDAH es un problema de salud mental. La moda, un fenómeno sociológico, en este caso indeseable.</p>
<p>Para más información sobre nuestros programas con adolescentes, puede visitar <a href="http://www.ginso.es" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #ff6600;">Ginso</span> </a>y <span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="http://www.recurra.es" target="_blank" rel="noopener">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></p>
<a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-facebook nolightbox" data-provider="facebook" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Facebook" href="https://www.facebook.com/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Ftdah-y-moda%2F&amp;t=TDAH%20y%20moda&amp;s=100&amp;p[url]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Ftdah-y-moda%2F&amp;p[images][0]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2016%2F12%2Ftdah.jpg&amp;p[title]=TDAH%20y%20moda" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px;margin-right:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Facebook" title="Share on Facebook" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/facebook.png" /></a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-twitter nolightbox" data-provider="twitter" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Twitter" href="https://twitter.com/intent/tweet?url=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Ftdah-y-moda%2F&amp;text=Hey%20check%20this%20out" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="twitter" title="Share on Twitter" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/twitter.png" /></a><p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/tdah-y-moda/">TDAH y moda</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">318</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
