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	<title>Elena Gómez, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
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		<title>Educar: Desproteger sobreprotegiendo</title>
		<link>https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Mar 2019 14:47:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Sobreprotección]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre todos los aspectos a los que tenemos que poner atención a la hora de educar, el que genera más disparidad es cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos. <a href="https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/">Educar: Desproteger sobreprotegiendo</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-798" title="Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/Desproteger250.jpg" alt="Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos." width="350" height="245" />A la hora de educar a nuestros hijos es inevitable que nos surjan millones de dudas. Algo que a priori nos parecía tan sencillo cuando veíamos a los demás hacerlo (y que tantas veces nos hemos permitido cuestionar) de repente se nos hace una tarea inconmensurable, aparecen las dudas y los temores inherentes a una gran responsabilidad.</p>

<p>Algunos tendemos a aplicar a la hora de educar, los patrones aprendidos en nuestra familia, con el planteamiento de que si con nosotros funcionó puede funcionar. Otros tratamos de innovar en algunos aspectos, con la noble intención de poder dar a nuestros hijos aquello que nosotros no tuvimos y que, a día de hoy y desde una visión madura y en retrospectiva, creemos que hubiéramos necesitado. De todos modos, tomemos la dirección que tomemos, lo más probable es que hagamos una mezcla (más o menos consciente) de ambas tendencias.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos.</span></h4>
</blockquote>

<p>Entre todos los aspectos a los que tenemos que poner atención a la hora de educar, el que genera más disparidad es cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos.</p>



<p>Tras generaciones en las que el modelo educativo predominante se inclinaba a educar con la  idea de que nuestros hijos e hijas tenían que hacerse fuertes y aprender a protegerse a sí mismos desde muy pequeños, bien sea por el momento histórico, el contexto social, la situación familiar u otros factores; entramos en una etapa en la que se pone más atención al cuidado directo de los hijos. En la que se tienen menos hijos y más tarde, buscando el momento adecuado, pero en la que también disponemos de menos tiempo y se implican nuevos factores como las redes sociales.</p>

<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-799" title="Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/redessociales250.jpg" alt="Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más." width="345" height="241" />A la hora de educar en las nuevas tecnologías muchos de nosotros contamos con una desventaja sobre nuestros vástagos y es que nosotros hemos tenido que aprender, algunos con mas soltura que otros, algo con lo que ellos ya han nacido.</p>

<p>La protección en las redes sociales es complicada, y toca límites entre los que muchas veces es difícil discernir, porque… ¿dónde está la línea entre protección e invasión de la intimidad? ¿realmente necesitamos saber todo sobre nuestros hijos? Y si somos sinceros… ¿nuestros padres sabían todo lo qué hacíamos? ¿con quién íbamos? ¿hay pequeños secretos que a día de hoy se descubren a modo de anécdota en las comidas familiares para estupefacción de nuestros progenitores? O incluso, ¿hay cosas que ni a día de hoy, y con la madurez que ostentamos, somos incapaces de confesar?</p>



<p>Además, más allá de las redes hay otros peligros a los que nosotros no nos enfrentamos en su día, como podría ser el aumento de la violencia de las bandas callejeras, y peligros que siempre han estado ahí, como las drogas, la posibilidad de sufrir un robo…</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Los padres debemos educar para la prevenir situaciones de riesgo.</span></h4>
</blockquote>
<p>Todos estos factores muchas veces escapan absolutamente a nuestro control, y como padres poco más podemos hacer que educar para la prevención, dotando a nuestros hijos de herramientas para resolver determinadas situaciones, y de la seguridad en la relación con nosotros para que podamos ayudarles a resolver aquellas situaciones a las que ellos por sí mismos no llegan. Esto sumado a una conciencia ajustada para saber identificar las situaciones de riesgo son nuestras mejores bazas.</p>

<p>Así planteado suena bien, podría parecer hasta sencillo, pero cuando llega la adolescencia todo da un inexplicable giro. De repente aquel pequeño que al salir del colegio nos contaba con pelos y señales como su amiga Martita le había quitado el muñeco, apenas nos dice con qué compañeros sale, poco a poco se nos vuelve un desconocido y nuestra angustia crece, a veces sin darnos cuenta de que ellos mismos en estos momentos ni se conocen. Tampoco nos terminan de contar qué es lo que hacen, dónde van… quedamos fuera de muchos de sus planes.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más.</span></h4>
</blockquote>

<p>Pero hagamos un alto y vayamos un poco más atrás, al momento en el que se forjan características como la perseverancia, la confianza, el sentimiento de capacidad, la seguridad en el apego con las figuras de referencia… y es que uno de los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más, cuando no les damos el tiempo suficiente para esforzarse y alcanzar una meta por sí mismos, como puede ser buscar la forma de alcanzar el bote de las galletas cuando aún apenas ni llegan a la encimera, cuando les hacemos los deberes del colegio para asegurarles una buena nota sin darnos cuenta de que así, directamente en su fuero interno, les estamos suspendiendo; cuando vamos corriendo y no tenemos tiempo para darles y que sean ellos los que se abrochen los zapatos; en definitiva ese “deja, que ya lo hago yo” que nos sale ante la impaciencia o el temor a verles fracasar, y que va haciendo mella en ellos no permitiéndoles aprender a frustrarse, a esforzarse y dejándoles el mensaje inconsciente de “papá/mamá no me ve capaz, no soy capaz” que más adelante se puede traducir en el “¿para qué me voy a esforzar si no lo voy a conseguir?”.</p>



<p>Y entonces con la adolescencia llega ese momento, el momento en el que la sensación de incapacidad que les genera ese “ya lo hago yo” desaparece, porque encuentran un medio en el que no podemos hacer las cosas por ellos y comienzan a sentir que son buenos en “la calle”, en la relación con iguales y, en ocasiones, en lo desajustado. Esto sumado a la ampliación del grupo de iguales ya sin el control de los padres es una mezcla peligrosa a la que debemos estar muy atentos.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad, les empuja al consumo de sustancias.</span></h4>
</blockquote>

<p>Durante los años que trabajé en el Centro de Reforma pude ver que un discurso más o menos repetido por los internos durante las intervenciones se centraba en que hacían lo que hacían porque era lo que se les daba bien, y pese a que yo misma veía otras muchas cualidades y potencialidades en ellos, les resultaba muy difícil verlo por ellos mismos. La imagen que se habían creado de ellos mismos era el mayor factor de riesgo con el que contaban. Esto unido a la satisfacción de ser buenos en algo les hacía sentir orgullo.</p>

<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-804" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/Desprotege250.jpg" alt="La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad, les empuja al consumo de sustancias." width="250" height="175" />La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad en esos ámbitos, les empujaba a salir a la calle para encontrar o bien la evasión de ese malestar a través del consumo de sustancias, o bien tareas en las que sentirse competentes. Y entonces pude ver esa carencia, la falta de aprender para lo que son buenos en casa, en lo cotidiano, con unas expectativas ajustadas a sus capacidades, ya que tan peligroso es poner las expectativas muy altas como muy bajas.</p>

<p> Por todos es conocido que las personas tenemos muchas maneras de aprender más allá de sentarnos ante un libro, con lo que a la hora de educar debemos tener en cuenta que el ejemplo que vemos en nuestros referentes y nuestros iguales es fundamental, pero también lo es el poder practicarlo.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Hay muchas cosas que sólo se aprenden a través del ensayo/error</span></h4>
</blockquote>

<p> Porque, seamos sinceros, hay muchas cosas que sólo se aprenden a través del ensayo/error, y ahí a los adultos no nos queda más que sentarnos a observar, aportando algún consejo esporádico, mientras nos decimos a nosotros mismos “se va a equivocar, se la va a dar”.</p>



<p> Y en esta observación que nos hace estar atentos a sus movimientos sin apenas intervenir, prepararnos para la caída, para su caída, que posiblemente nos duela más a nosotros que a ellos. Verles caer, ante sus errores, es posiblemente una de las labores más difíciles a la hora de educar, pero es tan difícil como necesaria. Porque en este ejercicio de paciencia y tolerancia por nuestra parte estamos regalando a nuestros hijos el mayor de los aprendizajes, la experiencia; experiencia que viene acompañada de un inherente ejercicio de responsabilidad que nos ayuda a analizar lo que ha pasado, dónde está el error y a “recalcular ruta” eligiendo nuevas alternativas. A través de estos fracasos también aprendemos a gestionar la tolerancia a la frustración, la tolerancia al propio error y por ende al ajeno, la seguridad de que no pasa nada por caernos, que lo importante es saber levantarnos y otras muchas cosas más.</p>

<p>Estos momentos también son una gran oportunidad para fortalecer la relación con nuestros hijos, para educar en  la seguridad de que no importan los tropiezos, porque siempre estaremos ahí. Educar en La seguridad de que si el obstáculo es demasiado grande pueden contar con nosotros, porque les ayudaremos, no por que creamos en su incapacidad ante el obstáculo, sino porque creemos en su capacidad de aprender con nuestra ayuda y poder sortearlo solos si se lo vuelven a encontrar.</p>
<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Tenemos que educar generando  confianza en la relación con nosotros a la vez que les ayudamos a aprender a confiar en sí mismos.</span></h4>
</blockquote>

<p>Como padres esto también nos acerca a ellos, ya que podremos darnos cuenta de que seguimos siendo necesarios en sus vidas, aunque desde un plano distinto en cada etapa. Porque podremos contemplar sus logros y sus aprendizajes y ver la persona en la que se están convirtiendo, a la vez que vemos retazos del adolescente que fuimos. En resumidas cuentas, podremos educar generando  confianza en la relación con nosotros a la vez que les ayudamos a aprender a confiar en sí mismos.</p>

<p>Y es que es importante que nos sintamos orgullosos de ellos y que ellos lo sepan, pero también es muy importante que aprendan a sentirse orgullosos de sí mismos, que vivan la experiencia de sentir la satisfacción del trabajo bien hecho. Todo esto les facilitará salir a la calle con otra mirada, sobre el exterior y sobre sí mismos, para en la adolescencia empezar a poner en práctica fuera todo lo aprendido dentro.</p>
<p>Cuando las familias llegan al <a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Programa Recurra</span></a>, la tarea de proteger a la hora de educar es en la que han encontrado más dificultades, en las que han puesto más esfuerzo y empleado más estrategias, pero con un resultado que poco tiene que ver con el deseado. Es por ello, que analizamos con ellos qué pasó, qué funcionó, qué no funciono y de qué herramientas disponemos para generar alternativas funcionales que les ayuden a afrontar este reto como individuos y como familia.</p>
<p><a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="color: #ff6600;">Programa Recurra-Ginso</span></a></p><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-facebook nolightbox" data-provider="facebook" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Facebook" href="https://www.facebook.com/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&#038;t=Educar%3A%20Desproteger%20sobreprotegiendo&#038;s=100&#038;p&#091;url&#093;=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&#038;p&#091;images&#093;&#091;0&#093;=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2019%2F03%2FDesproteger250.jpg&#038;p&#091;title&#093;=Educar%3A%20Desproteger%20sobreprotegiendo" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px;margin-right:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Facebook" title="Share on Facebook" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/facebook.png" /></a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-twitter nolightbox" data-provider="twitter" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Twitter" href="https://twitter.com/intent/tweet?url=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&#038;text=Hey%20check%20this%20out" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="twitter" title="Share on Twitter" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/twitter.png" /></a><p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/">Educar: Desproteger sobreprotegiendo</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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		<title>Adolescencia y formación de identidad</title>
		<link>https://blog.recurra.es/adolescencia-formacion-identidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jan 2016 09:42:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[padres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muchos “Yo” dentro de un “Mí”. Tomando distancia de la familia de origen Hay expertos que aseguran que el vínculo entre padres e hijos empieza incluso antes de que se produzca el embarazo o de que iniciemos el proceso de&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/adolescencia-formacion-identidad/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
<p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/adolescencia-formacion-identidad/">Adolescencia y formación de identidad</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style="color: #ff6600;">Muchos “Yo” dentro de un “Mí”. Tomando distancia de la familia de origen</span></h4>
<p>Hay expertos que aseguran que el vínculo entre padres e hijos empieza incluso antes de que se produzca el embarazo o de que iniciemos el proceso de adopción. Los miedos, dudas, inseguridades y esperanzas que ponemos en el que será el proyecto más importante de toda nuestra vida comienzan a marcar la forma que con el tiempo irá tomando la relación.</p>
<p>Todos tenemos más o menos claro que nuestros hijos pasarán por distintas fases a lo largo de su crecimiento. Encontrándose, entre otras, la de la vergüenza, la de no separarse de mamá, la del “por qué”, la del “no”, la del endiosamiento de las figuras de referencia (todos queremos ser lo que es papá, lo que es mamá o profesor/a), y la tan temida adolescencia. Por mucho que sepamos que va a llegar no deja de pillarnos por sorpresa. En todas estas fases será determinante la posición de los padres y las distintas herramientas que utilicen para abordarlas.</p>
<p>A lo largo de toda nuestra vida vamos tomando retazos de todo aquello que nos llevará a convertirnos en el adulto que seremos el día de mañana. Y el mejor espejo en el que podemos ver en qué persona nos estamos convirtiendo es nuestra familia.</p>
<p>En un primer momento de todo este proceso, iremos incorporando a nuestras características propias derivadas de nuestro carácter aspectos de la vida familiar que observamos en nuestro entorno y que en un momento dado damos como positivos y/o aceptables. De ahí que no sea extraño que compartamos equipo de fútbol, aficiones, posturas, expresiones y formas de afrontar las distintas situaciones que entre otros muchos aspectos nos identifican con nuestra familia de origen y que nos aportan una identidad familiar, un sentido de pertenencia a la misma.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">La llegada de la adolescencia</span></h4>
<p>Hasta aquí todo bien, ya que solemos ver reflejado en nuestros hijos aspectos compartidos y potenciados por nosotros, pero ¿qué pasa cuando el contacto con el exterior se hace más patente, cuando nuestros hijos se dan cuenta de que en el mundo hay muchas maneras de hacer las cosas? Y, lo más importante, ¿qué pasa cuando se plantean que alguna de esas otras maneras es mejor que la nuestra? Pues básicamente lo que pasa es que hemos llegado a la adolescencia, ese momento en el que todos empezamos a tomar retazos del exterior para seguir construyendo nuestra identidad y que inevitablemente chocará con parte de nuestra tradición familiar. Empezamos a crear identidad propia, marcando aquellos aspectos que nos diferencian de nuestra familia de origen.</p>
<p>Este es un momento en el que todo el trabajo que hemos realizado a lo largo de la crianza es sometido a examen, un examen de esos que nos ponían por sorpresa un lunes a primera hora y sin libro después de las vacaciones de Semana Santa. Todo el trabajo de vinculación, todas las herramientas con las que hemos dotado a nuestro hijo se ponen de manifiesto en un momento de enorme cambio para él/ella a todos los niveles (físico, mental, emocional, social…). E inevitablemente en un momento en el que empiezan a alzar el vuelo.</p>
<p>De repente, no conocemos tanto a los amigos con los que van y ellos también se encargan de que no lo hagamos reivindicando de alguna manera su espacio personal. Reivindicación que trasladan a su espacio privado en la casa (su habitación) que ya nunca volverá a ser la de un niño. En las cenas comienzan a surgir discusiones sobre ideologías políticas, movimientos sociales, respuestas gubernamentales a las crisis mundiales… Llegando a cambiar incluso el lenguaje con el que nos hablan y del que puede que no entendamos ya muchas palabras.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">La identidad propia es saludable</span></h4>
<p>Si en todo esto os veis identificados, quiere decir que vamos por buen camino. Porque la creación de la propia identidad diferenciada de la familiar es un síntoma inequívoco de salud y un proceso por el que todos debemos de pasar. El cómo hagamos este proceso dependerá de cómo se afrontaron los anteriores. Cuando hemos experimentado la confianza depositada en nosotros, cuando a lo largo de la infancia nuestros padres han mostrado una escucha activa, comprensiva y sin juicios, cuando el famoso “hijo/a tú vales mucho” o el “no importa el fracaso, lo que importa es seguir intentándolo”, se han ido repitiendo e instaurando no solo como expresiones sino como filosofía de vida familiar, y han ido acompañados de unos límites claros, tenemos una de las mejores cajas de herramientas para afrontar la vida que podamos tener.</p>
<p>Por el contrario, cuando alguno de estos aspectos no ha podido darse por diferentes situaciones familiares, por sucesos acontecidos en la vida fuera de nuestro control, porque cada uno de nuestros hijos tiene unas necesidades y un carácter de base distintos y no hemos podido/sabido ajustarnos a las diferencias, es cuando pueden surgir los mayores inconvenientes. Aquí es donde comienzan a aparecer situaciones que disfrazadas de intento de diferenciación de nuestra familia realmente son voces de alarma de un gran malestar interno que el/la adolescente no sabe expresar de otra manera que poniéndose en riesgo de muy diferentes modos: consumo de tóxicos, fugas, violencia tanto dentro como fuera de casa, relaciones disfuncionales&#8230;</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Programa Recurra-Ginso</span></h4>
<p>Este último caso es el de las familias que llegan a nuestro programa Recurra-Ginso, donde entendemos que todas estas situaciones de riesgo y tan preocupantes no son cosa de uno solo, sino cosa de una familia que en un momento dado ha empezado a dar muestras de que algo no va bien. A través de las conductas del adolescente nos llega una señal de alarma de un dolor más profundo que hay que tratar y que entre todos debemos sanar para ayudar a nuestros jóvenes en el difícil camino de su crecimiento personal, de poder conjugar dentro de un “Mí” como individuo diferente y completo muchos “Yo” que somos y seremos a lo largo de nuestra vida.</p>
<p><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-facebook nolightbox" data-provider="facebook" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Facebook" href="https://www.facebook.com/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fadolescencia-formacion-identidad%2F&#038;t=Adolescencia%20y%20formaci%C3%B3n%20de%20identidad&#038;s=100&#038;p&#091;url&#093;=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fadolescencia-formacion-identidad%2F&#038;p&#091;images&#093;&#091;0&#093;=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2016%2F10%2Ffamilia.jpg&#038;p&#091;title&#093;=Adolescencia%20y%20formaci%C3%B3n%20de%20identidad" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px;margin-right:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Facebook" title="Share on Facebook" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/facebook.png" /></a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-twitter nolightbox" data-provider="twitter" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Twitter" href="https://twitter.com/intent/tweet?url=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fadolescencia-formacion-identidad%2F&#038;text=Hey%20check%20this%20out" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="twitter" title="Share on Twitter" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/twitter.png" /></a></p>
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