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	<title>| Blog RECURRA-GINSO</title>
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	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
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	<title>| Blog RECURRA-GINSO</title>
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		<title>Autonomía + Responsabilidad = Seguridad en si mismo</title>
		<link>https://blog.recurra.es/autonomia-responsabilidad-seguridad-en-si-mismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Urra Portillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 06:46:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Sobreprotección]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Somos autónomos cuando usamos nuestra conciencia moral, es decir, razonamos y consideramos lo qué debemos hacer con todos los datos a nuestra disposición. La autonomía es la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/autonomia-responsabilidad-seguridad-en-si-mismo/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-1010" title="Si enseñamos a un niño a ser autónomo, también le estamos ayudando a ser responsable, disciplinado a tener seguridad en sí mismo y fuerza de voluntad." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/09/Autonomia3300-266x300.jpg" alt="Si enseñamos a un niño a ser autónomo, también le estamos ayudando a ser responsable, disciplinado a tener seguridad en sí mismo y fuerza de voluntad." width="350" height="394" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/09/Autonomia3300-266x300.jpg 266w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/09/Autonomia3300.jpg 300w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" />Somos autónomos cuando usamos nuestra conciencia moral, es decir, razonamos y consideramos lo qué debemos hacer con todos los datos a nuestra disposición. La autonomía es la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas. La persona autónoma decide que reglas son las que van a guiar su comportamiento. Es capaz de hacer lo que cree que tiene que hacer. Puede analizar lo que estima que debe hacer y considerar si debe hacerse o si se está engañando.</p>
<p>Si enseñamos a un niño a ser autónomo, también le estamos ayudando a ser responsable, a tener mayor seguridad en sí mismo, a tener fuerza de voluntad, a ser disciplinado y a estar tranquilo. Y a crecer feliz.</p>
<p>La responsabilidad se adquiere con la experiencia, ya que la persona deberá tomar decisiones en conciencia, ponderando el valor de lo que se quiere conseguir y las consecuencias que puede acarrear, asumiéndolas. Es muy importante el ejemplo de los adultos y la aprobación social que se dé al niño, pues le sirve de refuerzo.</p>
<p>Nuestros hijos han de interiorizar que más allá de la genética, el azar, o el destino, uno mismo es el capitán de su existencia y puede guiar su vida, que uno mismo es el motor motivacional. Que es uno mismo el que debe aprender de las equivocaciones.</p>
<p>Un niño responsable es capaz de valorar la situación en la que se encuentra, según su experiencia y según lo que sus padres esperan de él, y es capaz, de forma independiente, de tomar una decisión para actuar de modo adecuado.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 40px;"><span style="color: #ff6600;">Si enseñamos a un niño a ser autónomo, también le estamos ayudando a ser responsable, disciplinado a tener seguridad en sí mismo y fuerza de voluntad.</span></h4>
</blockquote>
<p>La responsabilidad requiere obediencia y saber elegir y decidir por uno mismo lo mejor posible de acuerdo a su nivel de madurez. A los 7 u 8 años deberían llevar a cabo todos los días tareas de autonomía y utilidad.</p>
<p>En la convivencia cotidiana se utilizan contratos informales en busca de asunción de responsabilidad, del control de los actos, de la normalización de hábitos. Puntualmente (repito, ocasionalmente) puede resultar de interés que los contratos lo sean por escrito y firmados por todos los actores. Los padres deben ser ejemplos para sus hijos, actuando como queremos que ellos actúen. Debemos ser perseverantes, y aguantar sin terminar sus tareas.</p>
<p>Los padres piensan que, si evitan a los hijos dificultades, les dan todo lo que piden o ceden ante cualquier resistencia los harán más felices. Es todo un equívoco, los convertirán en unos chicos débiles, indecisos y no les dejarán crecer correctamente en la responsabilidad.</p>
<p>Hay que darle opciones para elegir y que razone los motivos de su elección. La indecisión es una forma de irresponsabilidad. Corregiremos errores, los analizaremos con él, imaginaremos situaciones posibles, comportamientos que ha de adoptar. Y le enseñaremos a tolerar los cambios imprevistos que trastoquen la decisión tomada.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 40px;"><span style="color: #ff6600;">Hay que devolver a los niños y a los jóvenes la realidad de la vida, es decir, el dolor</span></h4>
</blockquote>
<p>Para que los chicos desarrollen su autonomía y responsabilidad los padres deben alabar los logros conseguidos y su esfuerzo, así como enseñar con el ejemplo. Deberán favorecer la participación de los hijos y ayudarlos para que reconozcan sus valores y dificultades de manera realista.</p>
<p>Hay que devolver a los niños y a los jóvenes la realidad de la vida, es decir, el dolor (deben conocerlo y para eso hay que acompañarlos a hospitales donde hay niños con sufrimiento, con enfermedades crónicas, en ocasiones irreversibles). Junto al dolor está la muerte, parte esencial e inevitable de toda vida.</p>
<p>Ha hecho mucho daño el hacer creer que los niños se quiebran con facilidad, se «rompen», no es cierto, son niños, pero adaptables, ciudadanos de pleno derecho que gustan de asumir la responsabilidad que les es propia.</p>
<p>Los niños no sólo solucionan problemas, sino que también los generan y de sus soluciones aprenden constantemente. Hay que darles confianza y ganarnos la suya. Hemos de equilibrar la prudencia con la asunción de responsabilidad y el manejo de la libertad tutelada.</p>
<p>Educar es ayudar al niño a que sea independiente, autónomo, pueda valerse por sí mismo y sepa tomar decisiones. Debe aprender a aceptar las consecuencias de lo que hace, piensa o decide.</p>
<p><a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="color: #ff6600;">Programa Recurra-Ginso</span></a></p>
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		<title>Educar: Desproteger sobreprotegiendo</title>
		<link>https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Mar 2019 14:47:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Sobreprotección]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre todos los aspectos a los que tenemos que poner atención a la hora de educar, el que genera más disparidad es cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos. <a href="https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-798" title="Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/Desproteger250.jpg" alt="Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos." width="350" height="245" />A la hora de educar a nuestros hijos es inevitable que nos surjan millones de dudas. Algo que a priori nos parecía tan sencillo cuando veíamos a los demás hacerlo (y que tantas veces nos hemos permitido cuestionar) de repente se nos hace una tarea inconmensurable, aparecen las dudas y los temores inherentes a una gran responsabilidad.</p>

<p class="wp-block-paragraph">Algunos tendemos a aplicar a la hora de educar, los patrones aprendidos en nuestra familia, con el planteamiento de que si con nosotros funcionó puede funcionar. Otros tratamos de innovar en algunos aspectos, con la noble intención de poder dar a nuestros hijos aquello que nosotros no tuvimos y que, a día de hoy y desde una visión madura y en retrospectiva, creemos que hubiéramos necesitado. De todos modos, tomemos la dirección que tomemos, lo más probable es que hagamos una mezcla (más o menos consciente) de ambas tendencias.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos.</span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Entre todos los aspectos a los que tenemos que poner atención a la hora de educar, el que genera más disparidad es cómo, cuánto y hasta qué punto debemos educar protegiendo a nuestros hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras generaciones en las que el modelo educativo predominante se inclinaba a educar con la  idea de que nuestros hijos e hijas tenían que hacerse fuertes y aprender a protegerse a sí mismos desde muy pequeños, bien sea por el momento histórico, el contexto social, la situación familiar u otros factores; entramos en una etapa en la que se pone más atención al cuidado directo de los hijos. En la que se tienen menos hijos y más tarde, buscando el momento adecuado, pero en la que también disponemos de menos tiempo y se implican nuevos factores como las redes sociales.</p>

<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-799" title="Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más." src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/redessociales250.jpg" alt="Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más." width="345" height="241" />A la hora de educar en las nuevas tecnologías muchos de nosotros contamos con una desventaja sobre nuestros vástagos y es que nosotros hemos tenido que aprender, algunos con mas soltura que otros, algo con lo que ellos ya han nacido.</p>

<p class="wp-block-paragraph">La protección en las redes sociales es complicada, y toca límites entre los que muchas veces es difícil discernir, porque… ¿dónde está la línea entre protección e invasión de la intimidad? ¿realmente necesitamos saber todo sobre nuestros hijos? Y si somos sinceros… ¿nuestros padres sabían todo lo qué hacíamos? ¿con quién íbamos? ¿hay pequeños secretos que a día de hoy se descubren a modo de anécdota en las comidas familiares para estupefacción de nuestros progenitores? O incluso, ¿hay cosas que ni a día de hoy, y con la madurez que ostentamos, somos incapaces de confesar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, más allá de las redes hay otros peligros a los que nosotros no nos enfrentamos en su día, como podría ser el aumento de la violencia de las bandas callejeras, y peligros que siempre han estado ahí, como las drogas, la posibilidad de sufrir un robo…</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Los padres debemos educar para la prevenir situaciones de riesgo.</span></h4>
</blockquote>
<p>Todos estos factores muchas veces escapan absolutamente a nuestro control, y como padres poco más podemos hacer que educar para la prevención, dotando a nuestros hijos de herramientas para resolver determinadas situaciones, y de la seguridad en la relación con nosotros para que podamos ayudarles a resolver aquellas situaciones a las que ellos por sí mismos no llegan. Esto sumado a una conciencia ajustada para saber identificar las situaciones de riesgo son nuestras mejores bazas.</p>

<p class="wp-block-paragraph">Así planteado suena bien, podría parecer hasta sencillo, pero cuando llega la adolescencia todo da un inexplicable giro. De repente aquel pequeño que al salir del colegio nos contaba con pelos y señales como su amiga Martita le había quitado el muñeco, apenas nos dice con qué compañeros sale, poco a poco se nos vuelve un desconocido y nuestra angustia crece, a veces sin darnos cuenta de que ellos mismos en estos momentos ni se conocen. Tampoco nos terminan de contar qué es lo que hacen, dónde van… quedamos fuera de muchos de sus planes.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más.</span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Pero hagamos un alto y vayamos un poco más atrás, al momento en el que se forjan características como la perseverancia, la confianza, el sentimiento de capacidad, la seguridad en el apego con las figuras de referencia… y es que uno de los primeros momentos en los que desprotegemos a nuestros hijos es precisamente ese, cuando empezamos a protegerles de más, cuando no les damos el tiempo suficiente para esforzarse y alcanzar una meta por sí mismos, como puede ser buscar la forma de alcanzar el bote de las galletas cuando aún apenas ni llegan a la encimera, cuando les hacemos los deberes del colegio para asegurarles una buena nota sin darnos cuenta de que así, directamente en su fuero interno, les estamos suspendiendo; cuando vamos corriendo y no tenemos tiempo para darles y que sean ellos los que se abrochen los zapatos; en definitiva ese “deja, que ya lo hago yo” que nos sale ante la impaciencia o el temor a verles fracasar, y que va haciendo mella en ellos no permitiéndoles aprender a frustrarse, a esforzarse y dejándoles el mensaje inconsciente de “papá/mamá no me ve capaz, no soy capaz” que más adelante se puede traducir en el “¿para qué me voy a esforzar si no lo voy a conseguir?”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces con la adolescencia llega ese momento, el momento en el que la sensación de incapacidad que les genera ese “ya lo hago yo” desaparece, porque encuentran un medio en el que no podemos hacer las cosas por ellos y comienzan a sentir que son buenos en “la calle”, en la relación con iguales y, en ocasiones, en lo desajustado. Esto sumado a la ampliación del grupo de iguales ya sin el control de los padres es una mezcla peligrosa a la que debemos estar muy atentos.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad, les empuja al consumo de sustancias.</span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Durante los años que trabajé en el Centro de Reforma pude ver que un discurso más o menos repetido por los internos durante las intervenciones se centraba en que hacían lo que hacían porque era lo que se les daba bien, y pese a que yo misma veía otras muchas cualidades y potencialidades en ellos, les resultaba muy difícil verlo por ellos mismos. La imagen que se habían creado de ellos mismos era el mayor factor de riesgo con el que contaban. Esto unido a la satisfacción de ser buenos en algo les hacía sentir orgullo.</p>

<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-804" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/03/Desprotege250.jpg" alt="La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad, les empuja al consumo de sustancias." width="250" height="175" />La falta de reconocimiento dentro de casa y de la escuela, unido a su sentimiento de incapacidad en esos ámbitos, les empujaba a salir a la calle para encontrar o bien la evasión de ese malestar a través del consumo de sustancias, o bien tareas en las que sentirse competentes. Y entonces pude ver esa carencia, la falta de aprender para lo que son buenos en casa, en lo cotidiano, con unas expectativas ajustadas a sus capacidades, ya que tan peligroso es poner las expectativas muy altas como muy bajas.</p>

<p class="wp-block-paragraph"> Por todos es conocido que las personas tenemos muchas maneras de aprender más allá de sentarnos ante un libro, con lo que a la hora de educar debemos tener en cuenta que el ejemplo que vemos en nuestros referentes y nuestros iguales es fundamental, pero también lo es el poder practicarlo.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Hay muchas cosas que sólo se aprenden a través del ensayo/error</span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph"> Porque, seamos sinceros, hay muchas cosas que sólo se aprenden a través del ensayo/error, y ahí a los adultos no nos queda más que sentarnos a observar, aportando algún consejo esporádico, mientras nos decimos a nosotros mismos “se va a equivocar, se la va a dar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Y en esta observación que nos hace estar atentos a sus movimientos sin apenas intervenir, prepararnos para la caída, para su caída, que posiblemente nos duela más a nosotros que a ellos. Verles caer, ante sus errores, es posiblemente una de las labores más difíciles a la hora de educar, pero es tan difícil como necesaria. Porque en este ejercicio de paciencia y tolerancia por nuestra parte estamos regalando a nuestros hijos el mayor de los aprendizajes, la experiencia; experiencia que viene acompañada de un inherente ejercicio de responsabilidad que nos ayuda a analizar lo que ha pasado, dónde está el error y a “recalcular ruta” eligiendo nuevas alternativas. A través de estos fracasos también aprendemos a gestionar la tolerancia a la frustración, la tolerancia al propio error y por ende al ajeno, la seguridad de que no pasa nada por caernos, que lo importante es saber levantarnos y otras muchas cosas más.</p>

<p>Estos momentos también son una gran oportunidad para fortalecer la relación con nuestros hijos, para educar en  la seguridad de que no importan los tropiezos, porque siempre estaremos ahí. Educar en La seguridad de que si el obstáculo es demasiado grande pueden contar con nosotros, porque les ayudaremos, no por que creamos en su incapacidad ante el obstáculo, sino porque creemos en su capacidad de aprender con nuestra ayuda y poder sortearlo solos si se lo vuelven a encontrar.</p>
<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Tenemos que educar generando  confianza en la relación con nosotros a la vez que les ayudamos a aprender a confiar en sí mismos.</span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Como padres esto también nos acerca a ellos, ya que podremos darnos cuenta de que seguimos siendo necesarios en sus vidas, aunque desde un plano distinto en cada etapa. Porque podremos contemplar sus logros y sus aprendizajes y ver la persona en la que se están convirtiendo, a la vez que vemos retazos del adolescente que fuimos. En resumidas cuentas, podremos educar generando  confianza en la relación con nosotros a la vez que les ayudamos a aprender a confiar en sí mismos.</p>

<p>Y es que es importante que nos sintamos orgullosos de ellos y que ellos lo sepan, pero también es muy importante que aprendan a sentirse orgullosos de sí mismos, que vivan la experiencia de sentir la satisfacción del trabajo bien hecho. Todo esto les facilitará salir a la calle con otra mirada, sobre el exterior y sobre sí mismos, para en la adolescencia empezar a poner en práctica fuera todo lo aprendido dentro.</p>
<p>Cuando las familias llegan al <a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">Programa Recurra</span></a>, la tarea de proteger a la hora de educar es en la que han encontrado más dificultades, en las que han puesto más esfuerzo y empleado más estrategias, pero con un resultado que poco tiene que ver con el deseado. Es por ello, que analizamos con ellos qué pasó, qué funcionó, qué no funciono y de qué herramientas disponemos para generar alternativas funcionales que les ayuden a afrontar este reto como individuos y como familia.</p>
<p><a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="color: #ff6600;">Programa Recurra-Ginso</span></a></p><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-facebook nolightbox" data-provider="facebook" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Facebook" href="https://www.facebook.com/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&amp;t=Educar%3A%20Desproteger%20sobreprotegiendo&amp;s=100&amp;p[url]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&amp;p[images][0]=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2019%2F03%2FDesproteger250.jpg&amp;p[title]=Educar%3A%20Desproteger%20sobreprotegiendo" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px;margin-right:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="Facebook" title="Share on Facebook" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/facebook.png" /></a><a class="synved-social-button synved-social-button-share synved-social-size-24 synved-social-resolution-single synved-social-provider-twitter nolightbox" data-provider="twitter" target="_blank" rel="nofollow" title="Share on Twitter" href="https://twitter.com/intent/tweet?url=https%3A%2F%2Fblog.recurra.es%2Feducar-sobreprotegiendo%2F&amp;text=Hey%20check%20this%20out" style="font-size: 0px;width:24px;height:24px;margin:0;margin-bottom:5px"><img loading="lazy" decoding="async" alt="twitter" title="Share on Twitter" class="synved-share-image synved-social-image synved-social-image-share" width="24" height="24" style="display: inline;width:24px;height:24px;margin: 0;padding: 0;border: none;box-shadow: none" src="https://blog.recurra.es/wp-content/plugins/social-media-feather/synved-social/image/social/regular/48x48/twitter.png" /></a><p>La entrada <a href="https://blog.recurra.es/educar-sobreprotegiendo/">Educar: Desproteger sobreprotegiendo</a> se publicó primero en <a href="https://blog.recurra.es">S.O.S., en conflicto con mi hij@</a>.</p>
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		<title>Conductas de riesgo en el adolescente</title>
		<link>https://blog.recurra.es/conductas-de-riesgo-en-el-adolescente/</link>
					<comments>https://blog.recurra.es/conductas-de-riesgo-en-el-adolescente/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Urra Portillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Feb 2019 07:36:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crisis de convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Sobreprotección]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog.recurra.es/?p=695</guid>

					<description><![CDATA[<p>Las conductas de riesgo en el adolescente se producen porque superar el estrés produce placer, plenitud, que en algo engancha. Buscando salir del aburrimiento existencial, hay adolescentes que practican deportes radicales, de riesgo.  <a href="https://blog.recurra.es/conductas-de-riesgo-en-el-adolescente/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-707" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2019/02/Conductasriesgo250.jpg" alt="Conductas de riesgo en el adolescente" width="345" height="241" />Las conductas de riesgo en el adolescente se producen porque superar el estrés produce placer, plenitud, que en algo engancha. Buscando salir del aburrimiento existencial, hay adolescentes que practican deportes radicales, de riesgo. Alcanzar sensaciones extremas es el objetivo, se vivencia como una forma atrayente de quien está en conflicto con la sociedad convencional.</p>

<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la tendencia impulsiva, la situación inestable y el posicionamiento de oposición y otra bien distinta, dada no sólo la intensidad, sino la tipología de las conductas, aquella que pone en riesgo evidente su vida, su futuro físico, psicológico o relacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay bastante de transgresión de reglas, se desborda la búsqueda de sensaciones. Hablamos de adolescentes que demandan mucha estimulación y que reflejan emociones internas.</p>

<p>Las señales de conductas de riesgo en el adolescente son las fugas dilatadas en el tiempo, los robos continuados o con intimidación, el <a href="https://blog.recurra.es/adolescentes-y-drogas/"><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;">consumo habitual de drogas</span></a> o una actitud que propicia situaciones reiteradas para sufrir accidentes han de significar sin duda que se ha traspasado la frontera de la normalidad para internarse en la psicopatología que debe ser abordada con urgencia.</p>
<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;"><strong>Conductas de riesgo en el adolescente: el mayor temor del adolescente no es beber en exceso, ni consumir sustancias si no la exclusión social.</strong></span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Para el adolescente, el mayor riesgo no es beber en exceso, ni consumir sustancias, ni verse envuelto en situaciones o actos violentos; su principal temor, el peligro más evidente, es el de la exclusión. Que un adolescente no se comporte como la inmensa mayoría significa ser señalado como distinto, raro, extraño, algo perturbador en una sociedad donde todo se etiqueta. Tan es así, que hasta a los progenitores no les gusta tener un hijo con comportamientos o conductas excepcionales, prefieren asumir los riesgos de la no diferencia respecto a lo que ya es «normal».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el adolescente, hablar de riesgo en su tiempo de ocio es hacerlo de emoción, de experimentar sensaciones, de romper con lo cotidiano, de trasgredir, de jugar con los límites, de vivir con la máxima intensidad, sin incluir en la ecuación las posibles o probables consecuencias. La emoción del riesgo resulta gratificante y aceptada, dado que rompe con el entorno anodino, al tiempo de conseguirlo de forma integrada y aceptada socialmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando abandonan el hogar durante varias horas o días sin dar noticias de su paradero, suele tratarse de una búsqueda de libertad y agresión indirecta a los padres. También puede ser una forma de reclamar atención ligada a un conflicto interno. No debemos dejarnos chantajear ante el riesgo de una posible fuga futura jamás. Hay que escuchar al hijo, saber qué lo condujo a realizar esa señal de alarma.</p>

<blockquote>
<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;"><strong>Hay que estar pendiente de la conducta de riesgo en el adolescente, aprender a escuchar, saber qué lo condujo a realizar esa señal de alarma.</strong></span></h4>
</blockquote>

<p class="wp-block-paragraph">Otra conducta de riesgo en el adolescente son los robos. Cuando los hace en grandes almacenes, bien pueden responder a su necesidad de transgresión y búsqueda de emociones propia de esta etapa, en todo caso habrá que ver si ese comportamiento responde a otro problema más grave o a una forma de llamar la atención. Siempre habremos de sancionarlo con rotundidad y tendrá que reparar el delito, devolviendo lo que ha robado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El juego online tiene un potencial muy adictivo, hay escaso control, las apuestas pueden ser pequeñas, la accesibilidad es fácil y el anonimato total; añádase la posibilidad de poder apostar durante toda la jornada sin someterse a ningún control social. El jugador se convierte en invisible, que ni siquiera utiliza dinero real, ya que todo va a través de la tarjeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los adolescentes nos expresan que hay un momento en que se pierde el control, se miente a todo el mundo, se está como poseído, excitado, a veces cabreado.</p>

<h4><span style="font-size: 1em; font-weight: 600; color: #ff6600;"><strong>Otra alarma de conductas de riesgo en el adolescente es la ludopatía, lo primero que hay que hacer es reconocer el grave problema y desear resolverlo.</strong></span></h4>

<p class="wp-block-paragraph">Si estamos ante un adolescente ludópata, lo primero que hay que hacer es reconocer el grave problema y desear resolverlo. Debemos quitarle todas las fuentes de financiación como tarjetas, cuentas bancarias…, ocupemos todo su tiempo libre buscando nuevas implicaciones personales, autoexcluirse tanto del juego presencial como <em>online</em>, a través de la Dirección General de Ordenación del Juego; eliminar creencias irracionales, supersticiones y pensamientos mágicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noche da el amparo esencial, es el territorio de lo desconocido. Se piensa que en las horas nocturnas puede pasar cualquier cosa, que las normativas convencionales diurnas se diluyen, que cabe asumir otras identidades y comportamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una alarma de conductas de riesgo en el adolescente es el consumo abusivo de sustancias en las adolescentes, que las coloca en una posición de mayor vulnerabilidad de sufrir un abuso sexual, siendo además percibida como más accesible si está bajo los efectos del consumo de drogas. Añádase que cuando ha habido un consumo voluntario previo, se agrava la culpabilidad de la víctima, mientras que se atenúa la responsabilidad del agresor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los padres debemos estar muy atentos ante las señales de conductas de riesgo en el adolescente y supervisar en nuestros hijos e hijas las posibles conductas adictivas, cómo llega a casa cuando sale, tanto los días laborables como en los fines de semana, el horario, que asiste al colegio, su imagen, objetos que entren en casa y no sean de su propiedad…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamos sanciones que sirvan socialmente como pedagógicas y un posicionamiento ciudadano que discrimine claramente lo aceptable de lo que no lo es, que muestre una repulsa extrema a ciertas conductas.</p>
<p><a href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso"><span style="color: #ff6600;">Programa Recurra-Ginso</span></a></p>
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