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	<title>Marina Viejo, Autor en S.O.S., en conflicto con mi hij@</title>
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	<description>El Blog del Programa Recurra-Ginso</description>
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		<title>La Adopción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marina Viejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Nov 2021 16:59:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia en conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Familias en conflicto]]></category>
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<p>Cada familia tiene sus motivos particulares y éstos suelen ser muy diversos, entre ellos, motivos como la infertilidad, valores personales, conciencia social o religión suelen ser los más comunes. Pero, un punto en común que todos estos motivos experimentan es el deseo de ser madre o padre.</p>
<p>En ocasiones pueden surgir miedos y dudas en torno a la adopción pese a nuestras causas y anhelos de ser futuros padres. Pueden surgir preocupaciones por cómo será la adaptación del niño a su nuevo entorno, que nos entren dudas respecto a “cómo ser padre/madre”, dificultades para explicar su origen o que tal vez no se sienta deseado, o, ¿y si de mayor quiere buscar a sus padres biológicos? Dudas absolutamente normales en este contexto. Como se ha mencionado anteriormente resulta un proceso complejo y peculiar, repleto de emociones intensas, debido a lo cual es esencial aclarar algunas dudas frecuentes a la hora de entablar esta aventura.</p>
<h5><span style="color: #ff6600;">Un primer reto es afrontar la situación de hablar sobre el origen del niño.</span></h5>
<p>Un primer reto es afrontar la situación de hablar sobre el origen del niño. Es importante tener en cuenta que no hay nada de qué avergonzarse y que es necesario para el menor aceptar de forma realista y positiva el significado de ser adoptado y verlo con total naturalidad. De igual forma, esto le ayudará a crear su propia identidad y una narrativa más ajustada, así como facilitará la creación de un vínculo estable y positivo entre padres e hijos.</p>
<h5><span style="color: #ff6600;">El cómo y el cuándo contarlo también suele ser una disyuntiva destacable de las familias.</span></h5>
<p>Ciertamente no hay una edad fija que se recomiende para empezar a abordarlo, aunque muchos estudios confirman que desde los cinco años los niños comienzan a comprender el significado de la adopción y pueden llegar a entender su procedencia.</p>
<p>Respecto a la forma de decirlo es recomendable expresárselo con la mayor naturalidad posible, siempre mediante expresiones que denoten cariño y afecto positivo y teniendo en cuenta la edad del menor y su nivel de madurez. Asimismo, nos podemos ayudar de cuentos o de libros como “La mejor familia del mundo” de Susana López o “El viaje del cordón de plata” de Loretta Zaira para favorecer la comprensión del menor.</p>
<h5><span style="color: #ff6600;">Por otro lado, nos podemos plantear que puede llegar un momento en el cual el hijo quiera conocer a sus padres biológicos.</span></h5>
<p>Los niños suelen tener muchas dudas sobre quiénes serán sus padres biológicos, sobre cómo serán, si tienen hermanos, etc., y esto puede terminar generándonos cierta inseguridad. Sin embargo, es muy importante que los hijos comprendan su historia personal y le den sentido a su narrativa vivencial. Desde el rol de padres es fundamental acompañarlos en este proceso de búsqueda y conocimiento de su propia vida, pese a esas posibles inseguridades o miedos.</p>
<p>Pese a todo, cabe destacar que si en algún momento surgen dudas o preocupaciones se recomienda encarecidamente contar con apoyo profesional.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
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		<title>Mis hijos no dejan de discutir</title>
		<link>https://blog.recurra.es/mis-hijos-no-dejan-de-discutir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marina Viejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Aug 2021 06:33:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las peleas entre hermanos son frecuentes en todas las familias. Habitualmente se generan roces, enfados, discusiones entre ellos, que pueden llegar a desesperar a cualquier padre. Los detonantes y las causas de las peleas pueden llegar a ser de lo&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/mis-hijos-no-dejan-de-discutir/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2016 size-full alignleft" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/08/discutir350.jpg" alt="Mis hijos no dejan de discutir" width="350" height="233" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/08/discutir350.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/08/discutir350-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />Las peleas entre hermanos son frecuentes en todas las familias. Habitualmente se generan roces, enfados, discusiones entre ellos, que pueden llegar a desesperar a cualquier padre. Los detonantes y las causas de las peleas pueden llegar a ser de lo más variopintas, desde discutir por motivos simples como cansancio o aburrimiento hasta llamadas de atención o celos entre hermanos. Pese a ello, cómo se menciona desde la Disciplina Positiva, todo comportamiento del niño tiene su fin o su meta y, de hecho, los conflictos entre hermanos no son una excepción.</p>
<p>Por suerte o por desgracia, como padres no podremos evitar que surjan conflictos entre ellos, pero puede ser un buen momento para enseñarles habilidades y herramientas con el fin de ganar mayor autonomía y aprender a resolverlos por ellos mismos.</p>
<p>En primer lugar, debemos tener en cuenta algunos factores importantes que suelen incrementar la posibilidad de discusiones entre los hijos como ejemplo: la edad, la personalidad, los celos, los años que les separan, la rivalidad, el ambiente familiar, etc.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">En segundo lugar, ¿qué podemos hacer cuando las discusiones son constantes?</span></h4>
<ul>
<li><span style="color: #ff6600;">Tener en cuenta que los niños ven a los adultos como su modelo a seguir.</span> Por lo tanto, parémonos para reflexionar cómo resolvemos las discusiones entre nosotros ¿Podríamos mejorar algunas actitudes?, ¿gestionamos de forma adecuada nuestra ira y nuestro enfado?, ¿escuchamos a la otra persona en las discusiones?, ¿mantenemos nuestro punto de vista aun viendo visto que no es correcto?</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Los problemas son suyos.</span> En la medida de lo posible es importante que aprendan a solucionarlos por sí mismos, e indudablemente sin rebasar los límites estipulados por los padres. Con esto no quiere decirse que tengamos que dejarles “cancha libre” sin intervenir nunca en sus enfados. Simplemente, dejarles su espacio de interacción para que aporten sus puntos de vista y solucionar la confrontación.</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Escuchar sin juzgar.</span> Escúchalos de forma calmada y con ecuanimidad, enséñales a orientar la comunicación a la búsqueda de solución del problema que están viviendo.</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Enfocarnos en la solución.</span> No estamos buscando al culpable, sino en buscar una solución. Podemos proponerles algunas alternativas, pero tienen que ser ellos los que tengan la última palabra y lleven a cabo la solución.</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Establece normas y límites.</span> Es importante que los niños sepan de forma congruente y estable cuáles son las normas que deben seguir para fomentar una convivencia sana en casa.</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Aprovecha la discusión para enseñar habilidades básicas y necesarias como:</span> la empatía, el asertividad, la escucha activa, la gestión emocional o el pedir perdón.</li>
<li><span style="color: #ff6600;">Reunión de familia.</span> Si la discusión no se consigue resolver o es repetitiva, se puede utilizar esta herramienta. Se reúnen los miembros de la familia, padres incluidos, y se aportan ideas y soluciones prácticas del conflicto, teniendo en cuenta que es preferible que los niños aporten sus soluciones. A posteriori, después de debatir y comunicar los diferentes puntos de vista y soluciones, se selecciona una de las respuestas para llevarla a cabo.</li>
</ul>
<p>No obstante, en caso de que la discusión sobrepasase límites y fuese a mayores, como los de la violencia verbal o física, debemos parar la situación inmediatamente, sin dudarlo. Además de expresarles cómo nos hacen sentir cuando llegan a este punto.</p>
<p>Lo ideal sería que entre hermanos se forjen vínculos fuertes y duraderos, que haya respeto, complicidad, aprecio, cariño. Sin embargo, la realidad puede llegar a ser muy distinta en ciertas edades y sus conflictos pueden llegar a afectar al ambiente familiar.</p>
<p>A pesar de ello, como se ha mencionado anteriormente, estas situaciones son totalmente normales. Y de los adultos depende ver los conflictos como un problema o una oportunidad para que los niños desarrollen y aprendan herramientas que les puedan servir a lo largo de su vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 80px;"><span style="color: #ff6600;"><em>El vínculo que une a una auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y alegría mutua</em></span></h4>
</blockquote>
<p style="padding-left: 120px; text-align: left;"><span style="color: #ff6600;"><strong>Richard Bach</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
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		<title>El gran poder de las expectativas &#8211; Efecto Pigmalión</title>
		<link>https://blog.recurra.es/el-gran-poder-de-las-expectativas-efecto-pigmalion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marina Viejo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Jun 2021 06:09:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A modo introductorio, se conoce como efecto Pigmalión al fenómeno que se genera a partir de las creencias y expectativas de una persona sobre el rendimiento de otra. Se relata desde la mitología griega que Pigmalión, rey de Chipre, fue&#8230; <a href="https://blog.recurra.es/el-gran-poder-de-las-expectativas-efecto-pigmalion/" class="more-link">Continuar leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-1965 size-full" src="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/06/pigmalion.jpg" alt="A modo introductorio, se conoce como efecto Pigmalión al fenómeno que se genera a partir de las creencias y expectativas de una persona sobre el rendimiento de otra." width="350" height="264" srcset="https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/06/pigmalion.jpg 350w, https://blog.recurra.es/wp-content/uploads/2021/06/pigmalion-300x226.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" />A modo introductorio, se conoce como efecto Pigmalión al fenómeno que se genera a partir de las creencias y expectativas de una persona sobre el rendimiento de otra.</p>
<p>Se relata desde la mitología griega que Pigmalión, rey de Chipre, fue un famoso escultor quien, después de buscar incansablemente a una mujer que cumpliera sus expectativas de belleza y perfección, decidió esculpir en mármol la que para él era su mujer ideal: “Galatea”. En un banquete dedicado a Afrodita, le suplicó a la diosa que diese vida a su amada escultura, Afrodita viendo el incalculable amor que desprendía le concedió su deseo; de este mito subyace el poder de las expectativas cargadas de ambición y deseos.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 200px;"><span style="color: #ff6600;"><em>El poder de las expectativas es tan grande que a veces pueden llegar a hacerse realidad</em>.</span></h4>
</blockquote>
<p>Ese efecto se investigó por primera vez por Rosenthal y Jacobson en 1968<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Ambos autores realizaron un estudio consistente en comprobar si las expectativas del profesorado influían sobre sus alumnos y cómo éstas podían afectar en el rendimiento académico de éstos. Así, se comunicó a los profesores que se les había realizado una prueba para evaluar las capacidades intelectuales de sus alumnos. Sin llegarse nunca a realizar tal prueba, se les notificó cuáles habían sido los supuestos resultados del test y se les informó de qué alumnos habían obtenido las puntuaciones más y menos destacadas, afirmándoles que las puntuaciones más altas serían los que finalmente conseguirían el mejor rendimiento académico. <span style="color: #ffffff;">pigmalión</span></p>
<p>Dicho estudio obtuvo un resultado inesperado: se comprobó que, tras la finalización del curso, los mejores resultados estaban íntimamente relacionados con los alumnos mejor valorados por los supuestos test.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;"> ¿Qué había sucedido?</span></h4>
<p>Los profesores se habían creado tales expectativas en relación con los resultados del supuesto test que actuaron condicionados por éstos, demostrando de ese modo la gran influencia de las expectativas de los profesores sobre sus alumnos que pudieron llegar incluso a condicionar el comportamiento humano y su rendimiento académico, o como afirmaron los referidos autores, <em>“el poder de las expectativas es tan grande que a veces pueden llegar a hacerse realidad”</em>.</p>
<h4><span style="color: #ff6600;">Visto esto, ¿creéis que puede haber algún tipo de relación entre cómo nos relacionamos con nuestros hijos y su rendimiento?</span></h4>
<p>La respuesta es evidentemente afirmativa, pues en el entorno familiar se podría llegar a dar este mismo fenómeno. Por lo tanto, podemos ayudarnos de este hecho para demostrarle a nuestro hijo que es capaz de realizar cualquier cosa si creemos y confiamos en él, dado que la familia es un entorno de gran relevancia para los niños y la comunicación en éste puede influir de forma casi inmediata. Pero extremando la cautela, todos los niños pueden llegar a sentir gran presión bajo esas expectativas y tornarse en un fenómeno nocivo para ellos.</p>
<p>Así pues, sería importante que realizáramos un ejercicio de autoexploración para descubrir si las expectativas que estamos generando en nuestros hijos son reales y por qué se están produciendo.</p>
<p>En conclusión, resulta de gran interés sacarle el máximo partido al mito de Pigmalión teniendo en consideración lo que sucede cuando las expectativas que se tienen sobre las habilidades y la capacidad de nuestros hijos pueden llegar a influirles hasta tal extremo.</p>
<p>Es de suma importancia atender tanto a la comunicación verbal como no verbal, crear un ambiente motivador donde se fomente el esfuerzo con el fin de reforzar el sentimiento de valía y la autoestima de los menores, pero sin llegar a presionarles en demasía pues puede desencadenarse el efecto contrario, un efecto nocivo para ellos.</p>
<blockquote>
<h4 style="padding-left: 120px;"><span style="color: #ff6600;"><em>“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a los árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”</em>. <strong>Albert Einstein</strong></span></h4>
</blockquote>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Rosenthal, R., &amp; Jacobson, L. (1968). Pygmalion in the classroom. <em>The urban review</em>, <em>3</em>(1), 16-20.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><a style="color: #ff6600;" href="https://recurra.es/programa+recurra-ginso">Programa Recurra-Ginso</a></span></p>
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