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El 8 de marzo: origen y significado
Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha que no nace como celebración, sino como reivindicación.
Su origen se sitúa a comienzos del siglo XX durante las luchas de mujeres trabajadoras que denunciaban jornadas laborables interminables, salarios desiguales e injustos y ausencia de derechos que las amparasen.
En 1910, Klara Zetkin, una política y activista alemana propuso la instauración de un día internacional para visibilizar la lucha por la igualdad. Años más tarde, en 1977, la ONU oficializó el 8 de marzo como un día de reconocimiento a los derechos de las mujeres.
El 8M es, por tanto, memoria histórica. Esto nos recuerda que derechos que hoy tenemos normalizados, como el acceso a la educación, al voto o al trabajo remunerado, fueron fruto de la movilización y la lucha colectiva.
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Mujeres y salud mental
Cuando tratamos la desigualdad solemos pensar en la brecha salarial, el techo de cristal o las diferencias de género en la representación política. Pero desde la psicología sabemos que hay otra dimensión a la que se le presta menos atención y se hace más invisible: la emocional.
En la sociedad actual vemos como la mujeres siguen asumiendo, en mayor medida, la carga de los cuidados, la presión por cumplir múltiples roles (profesional, madre, pareja, cuidadora, etc.) y la exigencia de estándares físicos y emocionales muchas veces inalcanzables.
Esta gran carga mental puede generar niveles elevados de estrés, ansiedad y agotamiento emocional. Además, la violencia de género en cualquiera de sus formas tiene consecuencias psicológicas muy profundas, pudiendo derivar en depresión, trastorno de estrés postraumático, baja autoestima, dificultades en las relaciones interpersonales e incluso ideación suicida.
Entender este contexto es fundamental para comprender el malestar psicológico de muchas mujeres que acuden a consulta.
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La importancia de la perspectiva de género en la práctica clínica
Durante décadas, ciertos malestares que sea tribuyeron típicamente a las mujeres (como la sensibilidad o la inestabilidad) fueron minimizados o malinterpretados desde una visión completamente sesgada. Incorporar la perspectiva de género en la práctica psicológica implica analizar no solo la sintomatología, sino también el contexto social, cultural y relacional en el que se produce.
En el ámbito de la intervención clínica, esto supone:
- Escuchar sin prejuicios.
- Identificar dinámicas de desigualdad o violencia.
- Validar experiencias que históricamente han sido invisibilizadas.
Lo cierto es que la atención psicológica no puede desligarse de la realidad social. Comprender la manera en la que los estándares de género influyen en la autoestima, en la toma de decisiones o en la forma de relacionarse es clave para una intervención eficaz.
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Prevención y educación
La prevención comienza mucho antes de la consulta. Educar en igualdad, fomentar la responsabilidad en los cuidados sin importar el género y promover relaciones basadas en el respeto y el consentimiento actúan como factores protectores frente a futuras situaciones de desigualdad o violencia.
Desde la infancia y la adolescencia se construyen las creencias sobre lo que “debe” ser una mujer o un hombre. Cuestionar estereotipos y favorecer espacios de diálogo abierto entre padres e hijos contribuye al desarrollo emocional saludable.
La igualdad no solo debe constituir un objetivo social, sino también una herramienta de prevención en salud mental.
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8M: compromiso con el bienestar y la igualdad
En Recurra Ginso vivimos el 8M como un espacio de reivindicación y de acción. Esta fecha es un recordatorio de que la lucha feminista sigue siendo necesaria y urgente, también en el ámbito de la salud mental. Defender la igualdad implica señalar las brechas, redistribuir responsabilidades, desmontar privilegios y construir relaciones más justas y libres.
Por tanto, la igualdad de género no es solo una meta social: es una condición imprescindible para el bienestar psicológico. Porque sin igualdad, no hay salud mental plena.
Recomendaciones:
Una canción: Ella – Bebe
Una película: Las sufragistas – Sarah Gavron