El juego patológico: Apuestas online, Psicopatológicas asociada, Señales de alerta en el hogar: Estudios recientes muestran que los problemas relacionados con el juego han ido en aumento en todo el país, al mismo tiempo que se han legalizado más formas de apuestas en las últimas décadas (Clotas et al., 2020). Este crecimiento es especialmente preocupante porque afecta con mayor frecuencia a grupos vulnerables, como los jóvenes, quienes tienen más riesgo de desarrollar comportamientos de juego problemático.
*Aunque no existe una relación unívoca que explique las variables que influyen, diversos autores plantean algunos condicionantes que podrían explicar por qué este sector se ve particularmente afectado».
Entre estos:
La mayor visibilidad en los medios de comunicación de las apuestas online, la publicidad en entornos digitales, la proliferación de locales de apuestas y la influencia de pares, por ejemplo, las relacionadas con estrategias de marketing de influencers y creadores de contenido que lo promocionan a través de las redes sociales (Clotas et al., 2020; Canegalli et al., 2024), al favorecer su difusión, exponer su disponibilidad y despertar interés entre los jóvenes, constituyendo variables que incrementan su riesgo.
Esto hace que muchos padres se pregunten si ¿Se están convirtiendo las apuestas en línea en la nueva forma de jugar de nuestros hijos/as, a la que debemos prestar más atención?
Es sabido que, antes de la irrupción reciente de Internet en nuestras vidas, el juego era una actividad que, además de ser recreativa, promovía la socialización. Si bien las TIC han transformado drásticamente el modelo de socialización que conocíamos, entre ellos las modalidades de juego en particular.
La novedad de las apuestas online como un juego radica en que han transformado el juego tradicional en una experiencia digital, mucho más accesible y atractiva para los jóvenes. Estas plataformas no solo ofrecen incentivos como bonos y promociones, sino que también utilizan publicidad dirigida para captar su atención, convirtiéndose en una forma de entretenimiento, socialización y competición entre iguales sin necesidad de salir de casa, lo que incrementa los riesgos para desarrollar una conducta de juego problemática o patológica.
Entre las consecuencias asociadas al juego patológico están: la pérdida de control, la dependencia emocional, la tolerancia y la interferencia grave en la vida diaria. Como resultado, hoy, el trastorno de juego ya se encuentra categorizado en el apartado de trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos, como un problema de significación clínica que requiere de atención psicológica (APA, 2022).
Si bien, como progenitores, ¿Qué podemos hacer?
Como figuras de referencia de nuestros menores, como medida de prevención, podemos atender a ciertas pistas o señales de alerta en el hogar que pueden sugerir que nuestro hijo/a está en riesgo para desarrollar un comportamiento de juego patológico.
Si observamos que asociado al juego (apuestas deportivas o juegos en línea) nuestro hijo (Lamas et al., 2018):
- Se pone nervioso o irritado cuando intenta reducir o abandonar el juego.
- Creer que el resultado del juego depende de la propia habilidad y no del azar.
- Presenta esfuerzos repetidos para controlar, reducir o abandonar el juego sin éxito.
- Tiene necesidad de apostar mayor cantidad de dinero.
- Pensar que es posible anticipar cuál será el siguiente resultado del juego.
- Buscar explicaciones a las pérdidas y usar esas razones para intentar predecir jugadas futuras.
- Ceder a la presión social directa o indirecta que incita al juego.
- Revive con imaginación experiencias de juego pasadas en las que resultó ganador.
- Cuando pierde, regresa al juego para volver a intentar ganar o recuperar lo perdido.
- Miente para ocultar su grado de implicación ene le juego.
- Practicar rituales o acciones sin relación con el resultado del juego (p.ej. hacer un movimiento específico antes de iniciar el juego).
- Jugar impulsado por el craving, con o sin señales externas que lo desencadenen.
- Atribuir intenciones o emociones humanas a máquinas de juego (p.ej. “vamos, hoy me lo merezco”).
- Atribuir las ganancias o pérdidas a la “suerte” como si fuera un factor controlable o constante.
- Recordar más las veces que se gana que las que se pierde, ignorando el balance real de dinero.
- Ha perdido amistades o una relación importante (empleo, formación académica o un vínculo sentimental) a causa del juego.
- Depende económicamente de los demás para que le proporcionen dinero para aliviar su situación financiera.
- Jugar para incrementar emociones positivas (alegría, felicidad o celebración).
- Jugar con la expectativa o necesidad de obtener una ganancia económica
- Jugar para manejar dificultades financieras, laborales o situaciones estresantes.
Estos signos podrían indicar el inicio de un trastorno relacionado con el juego; por ello, cuando la familia los identifica, se presenta la oportunidad de una intervención temprana y preventiva frente a un problema que es abordable. De forma que, los padres pueden desempeñar un papel fundamental en la protección de la salud y el bienestar de sus hijos al detectar tempranamente estos riesgos.
Referencias bibliográficas
American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed., texto rev.). American Psychiatric Association.
Canegalli, F., Cañas, M. y Luberriaga, I. (2024). Influencers y publicidades de apuestas deportivas. Posicionamientos y estrategias discursivas en Argentina durante la Copa América 2024. Facultad de Periodismo y Comunicación Social.
Clotas, C., Bartroli, M., Caballé, M., Pasarín, M.S. y Villalbí, H. (2020). El negocio de los juegos de azar: una perspectiva desde la salud pública. Revista Española Salud Pública, 94, e202006043.
Lamas, J.J., Santolaria, R., Estévez, A. y Jáuregui, P. (2018). Guía clínica específica: jóvenes y juego online. Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.