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Cómo fomentar la autonomía de los hijos desde la infancia

Cómo fomentar la autonomía de los hijos desde la infancia

La autonomía es uno de los temas centrales en la adolescencia. Hoy vamos a viajar a la más tierna infancia para entenderla mejor y conocer maneras de potenciarla desde casa. (Nota: se utiliza “niño” como genérico para referirse a niños y niñas, como forma de facilitar la lectura).

Desde el principio

Desde que nacemos, tenemos una necesidad principal: vincular con nuestros cuidadores. De forma gradual, gracias al vínculo de confianza que se va creando, al desarrollo sensoriomotor y a la curiosidad natural, surge el deseo de explorar.

Estos temas han sido estudiados, entre otros, por autores como Wallon (precursor del vínculo afectivo), Bowlby y Ainsworth (padre y madre de la Teoría del Apego), Piaget (pionero del constructivismo), Aucouturier y Pickler (referentes de la psicomotricidad). También podemos comprobarlos en nuestro cotidiano, así, observamos cómo los bebés comienzan explorando su propio cuerpo y el de su madre, que se convierte en su primer ‘parque de juegos’ (en palabras del pediatra y psicoanalista Winnicott).

Después, los niños van explorando otros lugares más alejados, sabiendo que podrán volver “a casa”, a su espacio seguro. Estas nuevas experiencias fuera del regazo de mamá o papá, pero con su mirada atenta, van fomentando la confianza del niño en sí mismo, en sus capacidades y en sus vínculos.

El punto medio

El bebé crece, y la labor parental también consiste en no hacer las cosas por ellos, dejando que afronten los retos que corresponden a su edad. En este sentido, es esencial informarse sobre las capacidades propias de cada etapa, además de conocer bien a los hijos, observar sus ritmos y necesidades específicas, para no adelantarnos ni quedarnos demasiado cortos. El punto medio estaría en la que Vigotsky nombró ‘zona de desarrollo próximo’ ese espacio de aprendizaje que el niño está a punto de poder alcanzar por sí mismo.

Acerca del desarrollo en las distintas etapas y las funciones parentales encontráis un resumen en la campaña de parentalidad positiva de Recurra Ginso: Familias Educando en Positivo.

¿Qué obstáculos encontramos por el camino?

El miedo de los adultos a veces está presente sin darnos cuenta; por ejemplo, cuando le decimos que vaya solo/a, pero gritamos asustados si se tropieza. Una vez hemos comprobado que el entorno es suficientemente seguro, toca trabajar nuestra confianza en sus capacidades, evitando así la sobreprotección.

Otro de los obstáculos más habituales para dejar que los niños hagan tareas por sí solos es la falta de tiempo. Como alternativa, podemos seleccionar algunos momentos del día para ir sin prisas, desconectando del móvil y de las responsabilidades por un rato, ¡resulta muy positivo para toda la familia!

Cómo brindar ayuda

En muchos casos y sobre todo al iniciar una actividad, se requiere el apoyo y la guía del adulto. En este sentido, podemos ofrecer una ayuda que construye autonomía, que muestra el paso a paso y se va retirando a medida que el niño va adquiriendo las capacidades necesarias. Esta ayuda se llama andamiaje, una metáfora creada por Bruner (psicólogo, profesor y pedagogo) basándose en las ideas de un grande de la psicología del desarrollo, anteriormente mencionado, Vigotsky, quien puso sobre la mesa algo que a veces se nos olvida: aprendemos a través de la interacción social. La autonomía no nace en el niño por sí sola sino en la relación de confianza y afecto con sus cuidadores. Así, a través de la observación, el ensayo-error y el descubrimiento vamos interiorizando los aprendizajes y desarrollando la autoestima.

¿Y si se lo di todo hecho?

Es cierto que en la adolescencia puede ser más difícil adquirir nuevos hábitos y dinámicas familiares, aunque no es imposible. Será un reto y, al mismo tiempo, ir caminándolo dará sus frutos; compartimos algunos de estos beneficios:

  • Ir afrontando las dificultades que se presentan, vivir frustraciones;
  • Elaborar alternativas de respuesta, desarrollar nuevas habilidades;
  • Ser conocedor de las propias limitaciones;
  • Pedir ayuda cuando se requiere y confiar en otras personas;
  • Conocer la dedicación y el tiempo que requiere hacer las cosas;

Ir desarrollando la capacidad de decidir y de ser responsables.

 Programa Recurra-Ginso

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Cristina Arana

Licenciada en Psicología por la UAM y finalizando el Máster de Psicología General Sanitaria en la UNIR. Alumna de prácticas en la Clínica Recurra Ginso (2025-26). Trabaja en Ginso como educadora desde 2007 y a partir de 2012 como psicóloga en el área de Educación y Salud Mental. De forma paralela ha desarrollado distintos proyectos profesionales relacionados con el cuidado de la familia y la educación en la primera infancia.

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