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Cuando nunca es suficiente…, el espejismo de las redes sociales

Cuando nunca es suficiente…, el espejismo de las redes socialesEn la actualidad, los adolescentes en España pasan más de una hora al día en las redes sociales (un 13% más que el año pasado), siendo Tik Tok e Instagram las plataformas que más utilizan.

Es inevitable compararse muchas veces con las realidades que ven a través de la pantalla. Viajes paradisiacos, vacaciones infinitas, ocio, cuerpos ideales, bailes con coreografías imposibles o retos increíbles…

Desde luego, la ecuación perfecta, para que los adolescentes se comparen y puedan sentirse insuficientes o insatisfechos. Su vida no brilla tanto, su día a día es más anodino y posiblemente no hay tanta adrenalina en sus planes.

Lo cierto es que detrás de ese espejismo hay filtros, hay realidades editadas e instantáneas de momentos únicos que no se muestran en las redes sociales creando una ilusión, una realidad muy distinta a la real.

La adolescencia es una etapa clave en la construcción de la identidad personal, buscan validación externa para definir quienes son y cuánto valen.

Estar expuesto constantemente a imágenes idealizadas de éxito, popularidad, belleza y felicidad genera una presión por “estar a la altura”, pudiendo provocar ansiedad o baja autoestima.

En terapia, los profesionales encontramos a adolescentes que con frecuencia verbalizan “no encajar”. Parece que se impone un solo canon de lo esperable, que actúa como una especie de guía sobre como debemos ser, vivir y mostrar nuestras vidas.

Aun teniendo una vida estable, feliz, la sensación de insuficiencia está presente y pesa como una losa. Hay una distorsión en la percepción del éxito y el valor personal.

Los “likes” y “followers” pueden llegar a convertirse en una medida de valor personal, generando ansiedad si no se reciben o al compararse con otras personas.

Hay gente que experimenta una sensación persistente de insatisfacción o insuficiencia que puede deberse a varios factores psicológicos:

  • Adaptación hedónica: nos acostumbramos rápidamente a los logros, lo que reduce su impacto emocional.
  • Autoexigencia excesiva: establecer estándares muy altos puede hacer que cualquier logro parezca insuficiente.
  • Comparación social: al compararnos con los demás, especialmente en redes sociales, nuestros logros pueden parecer menores.

A nivel psicológico, algunos de los síntomas que pueden aparecer son:

  • Autoestima baja.
  • Envidia y frustración: la comparación puede generar emociones negativas, especialmente si se percibe una gran diferencia entre la propia vida y la de los demás.
  • Aislamiento emocional: sentirse inferior puede llevar a evitar interacciones sociales o llegar a desconectarse emocionalmente.

El uso pasivo de las redes sociales, donde se realiza un scrolling infinito, donde se navega sin interactuar, aumenta la probabilidad de compararse negativamente.

También la falta de contexto, hace que se pierda la perspectiva de que todas las personas pasamos momentos difíciles, duelos… en fin, luces y sombras.

Es importante que eduquemos a nuestros niños y adolescentes sobre la distorsión de la realidad en redes sociales para fortalecer su autoestima y pensamiento crítico.

Enseñarles que la mayoría de imágenes y vídeos están retocados, con filtros o cuidadosamente seleccionados.

También puede ayudar practicar diariamente la gratitud, llevando un diario donde se anote los logros y momentos positivos. Será muy beneficioso, acostarse por la noche pensando y agradeciendo todo lo que hemos disfrutado ese día.

Importante redefinir el éxito, poniendo el foco en el progreso personal, no en la comparación externa.

Obviamente, también será de gran utilidad limitar el uso de redes sociales estableciendo horarios e incluso días sin redes sociales donde practicar deporte, salir a pasear o realizar otros hobbies.

Rodearse de “gente real”, que te valoren por quien eres, no solo por la imagen que tenemos. Discutir, compartir, proyectar, disfrutar juntos…

Por último, enseñarles todo lo que nos aportan las redes sociales, pero también señalarles los peligros donde deben ser especialmente cuidadosos y atentos.

Programa Recurra-Ginso

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Beatriz Urra González

Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Terapia Familiar y Pareja Sistémica por ITAD. Máster en Evaluación Psicológico-Forense y Penitenciaria por el Colegio Cardenal Cisneros (Universidad Complutense). Ha trabajado 3 años en el Gabinete Psicopedagógico Marta Valcárcel con evaluación, diagnóstico y tratamiento en niños y adolescentes. Desde Febrero de 2012 trabaja como psicóloga en recURRA en intervención individual, pareja, familiar y grupal. Imparte clases en el Máster de Psicología General Sanitaria y de Evaluación Psicológico-Forense y Penitenciaria del Cardenal Cisneros.

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