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El Botellón

Hay quien hace botellón, buscando el atracón de alcohol de 40ºDe media, la edad en que se consume alcohol por primera vez se sitúa a los 16 años y 7 meses [observatorio español de las drogas y las adicciones] (2019/2020).

La bebida que más ingieren los jóvenes son combinados o cubatas.

Los adolescentes hacen botellón para interaccionar entre ellos – y ocasionalmente desinhibirse –.

Los botellones son inaceptables. La permisividad en España con el alcohol es preocupante.

Nuestros horarios de divertimento son estúpidos e irracionales.

Hay quien hace botellón, buscando el atracón de alcohol de 40º para desresponsabilizarse, para cometer hechos a veces deleznables (violencia; agresiones sexuales).

Hoy muchos jóvenes buscan atajos, se sienten mal, e inclusive para ser aceptados, consumen alcohol u otras drogas (en ocasiones mezclando un depresor como el alcohol con otras sustancias estimulantes).

Nada tiene que ver la preciosa expresión chilena de “conversar un vino”, con ingerir alcohol de forma compulsiva.

Antes de comparecer en el Senado, invitado como experto para tratar de alcohol y menores, me entrevisté con un encantador responsable de empresas cerveceras, el cual me comunicó que “las cervezas no son alcohol, sino alimento líquido”.

Claro que también me llamaron representantes de asociaciones de bebidas espirituosas, para hacerme saber que como esas bebidas de mucho grado, se pueden tomar con alguna cola o tónica y hielo, tampoco son problemáticas.

En el Senado, entre otras cosas, señalé. – el despropósito de vender alcohol en las gasolineras.

Subrayé la escasa implicación de la Policía Municipal de las localidades para pedir D.N.I. de los adolescentes. Y de perseguir a quienes venden alcohol a menores, siendo que la legislación no lo permite antes de los 18 años.

La molestia a los vecinos que buscan – necesitan – descansar es elevada, en algunos casos insoportable.

Hay batallas que pareciera se dan por perdidas por los ayuntamientos, tales son. – el botellón o el pintarrajear toda la ciudad, mostrando impunidad para llevarlo a efecto.

Somos conscientes de la dificultad de prevenir “las quedadas”, utilizando las nuevas tecnologías, y el riesgo de intervención por parte de las fuerzas de seguridad, pues hay jóvenes a los que “la masa” les sirve para desde la cobardía, lanzar objetos y enfrentarse a la policía.

Desde la Fiscalía de Menores de Madrid, he comprobado el posicionamiento absolutamente equivocado de algunos progenitores, que actuando como lo que no han de ser “abogados” de sus hijos, niegan lo incontestable, hablo de grabaciones en vídeo, donde se ve a sus sobreprotegidos hijos lanzando piedras, vallas, etc.

Se trata de. – desempeñarse, deontológicamente.

Miren, desde el año 2001, que dejé de ser el primer el Defensor del Menor, soy consejero de la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), nuestros estudios demuestran que el 57% de los menores, consigue que les vendan bebidas alcohólicas, sin tener que mostrar ninguna documentación.

Analicemos las ofertas de ocio para adolescentes y jóvenes, comprobaremos que no tienen muchos lugares para entretenerse. La mayoría de los colegios cierran sus pistas deportivas los fines de semana. No hay suficientes asociaciones pro – activas de acampadas y campamentos en la Naturaleza. No se facilitan lugares para desempeñarse en el teatro, la música…

Los taxistas, son el “fonendoscopio social”, de la noche en ciudades (en los pueblos se reúnen menos jóvenes, pero la ingesta de alcohol también es desorbitada). Los taxistas les hablarán de chicos tirados en las calles, de peleas, de vómitos. De padres que se sorprenden. De otros progenitores habituados, Y de otros padres que no están en el denominado hogar.

Es muy difícil para un adolescente decir. – “¡No!” (ser asertivos), y esta sociedad les transmite entre sus iguales que no beber alcohol, es ser “rarito”.

Alertamos de que hay quien bebe – y ocasionalmente hace beber – para abusar sexualmente, buscando una falsa inconsciencia, cuando realmente es una conducta premeditada y conseguir que la víctima no se resista, a lo que se suma que en el juicio ulterior – si se produce – tenga fallas de memoria, con un discurso que se basa en imágenes, en “flashback”, que no alcanzan una narración que se sostenga en el foro judicial.

Son 500 los comas etílicos que se producen al año en España (datos obtenidos tras los internamientos hospitalarios). Una situación de gravísimo riesgo, que ha conllevado algún fallecimiento.

Alguna publicidad, que si bien no se dirige a los menores, les transmite, o en todo caso, les hace sentir que el consumo de alcohol es una prueba más de ser adultos e independientes.

Más allá de los datos oficiales, la realidad es que en España el inicio de consumo de alcohol – si bien puntual – está en los 14 años, algo absolutamente aberrante. Los chicos estiman que “controlan”, y que solo es un “consumo de fin de semana”.

Se banaliza el consumo de alcohol en adolescentes, al igual que el cannabis, los clínicos apreciamos. – fallas de atención; problemas de memoria; violencia en el hogar.

Tengo el honor de ser el director clínico de RECURRA GINSO. Contamos con una Clínica de Salud Mental y un Centro Terapéutico Residencial. La estancia media con nosotros de forma ininterrumpida de jóvenes de 15; 16; 17 años, es de 10 meses. No hay alcohol, no hay cannabis; no hay teléfono móvil, y no pasa nada, pero eso sí, hay muchas actividades, implicación, compromiso de hijos, de padres, de profesionales.

Hay que derribar tópicos y creencias falsas. La experiencia nos avala – 11 años y 1000 jóvenes residentes.

Gastar poco y “perder en gran medida la conciencia” es el objetivo de algunos jóvenes el fin de semana, (hay distintas formas de “hacer botellón”).

Ser padres muy permisivos, o muy autoritarios hacen a los hijos más proclives al abuso en el consumo de alcohol.

El problema del alcohol, no es tanto el de su consumo, como el del posicionamiento ante él.

La educación de los niños, debe afianzar la responsabilidad individual, la capacidad para resistir la presión del grupo de iguales, el autocontrol, aceptar las frustraciones, ser capaz de diferir demandas y gratificaciones, poseer una razón de vida, ser imaginativo para combatir el aburrimiento.

El problema del botellón es social, si bien se inicia en la familia. Los progenitores tienen una responsabilidad civil subsidiaria – pero es necesario que las multas que imponen los agentes policiales, se hagan efectivas –. Se multa por destrozos, vandalismo, consumo en la calle, pero ¿se llega a cobrar?, ¿transmiten los progenitores a los hijos las consecuencias de sus propios actos?

Tenemos un grave problema, para imponer la autoridad, en el hogar, en la escuela, en la calle. La autoridad se diluye, es por eso que hay Comunidades Autónomas que prohíben el botellón, otras prohíben la venta de alcohol, después de las 18h. En el caso de Andalucía se reitera la prohibición del consumo colectivo o en grupo, de bebidas alcohólicas en la vía pública, o en espacios públicos ajenos a los establecimientos de hostelería, haciendo mención directa a los botellones que “serán consideradas situaciones de insalubridad”.

Tenemos normas, pero no se hacen cumplir.

Está bien que los ayuntamientos y otras entidades realicen campañas que involucrando a los jóvenes, apelen a su responsabilidad. Además hay que analizar la percepción de los jóvenes, de la “ocupación”, del Espacio Público de forma hipergrupal en contraposición al individualismo ante la pantalla.

Y no se olvide la frustración de los jóvenes en los ámbitos sociales y políticos. En gran medida están desesperanzados, pues se quiebran sus expectativas de autonomía e independencia económica, dadas las dificultades para una contratación laboral con perspectivas de futuro. Todo ello revierte hasta en la bajísima natalidad en nuestro País (todo un síntoma). Véase el libro. – Prioridades en la vida de los Españoles, editado en Almuzara, un estudio que hemos realizado con 4000 entrevistas desde el Instituto de conocimiento Mar de Fondo.

Planteemos ideas para llevar de verdad a efecto. 

  1. Eliminar la publicidad de alcohol en la proximidad de los colegios.
  2. Prohibir que los menores de 14 años salgan solos por la noche.
  3. Incrementar los efectivos de vigilancia policial en todos los municipios.
  4. Fortalecer los vínculos entre las familias y los centros educativos.
  5. Presupuestar la oferta de actividades como deporte en equipo; teatro; música; otras expresiones artísticas (extraescolares).

Programa Recurra-Ginso

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Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

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