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La Felicidad ah, ah, ah, ah, ah…

La felicidad son momentos de bienestar que hacen que los momentos “menos felices” no tiñen de negativo la sensación general de nuestra vida.Cuando estoy haciendo cosas y me molesta el pelo, me hago un moño y lo sujeto con un lápiz, luego me cuesta encontrar dónde dejé el lápiz. Eso le pasa a mucha gente, y veo la felicidad sobre sus cabezas, pero ellos la buscan y buscan…

¿Qué es la felicidad?, y más aún, ¿qué esperamos de ella?

Unos piensan que es un estado generalizado y duradero difícil de alcanzar. Otros la identificamos con momentos e incluso instantes que, aunque efímeros, provocan un bienestar que hace que los momentos “menos felices” no tiñan de emociones negativas la sensación general de nuestra vida.

 

 

¿Quién no quiere ser feliz?

Pues “habelas, hainas, como las meigas” (en honor a los gallegos), pues cuántas veces nos embotamos en lo negativo, y preferimos no ver la luz al final de túnel, la solución a ese problema que nos posiciona ante los demás, que nos aporta la atención que necesitamos, o la excusa para no esforzarnos más.

Parece increíble negarse a la felicidad ¿verdad?, pero buscar y disfrutar de esos momentos felices a veces está mal visto:

  • Si disfruto ¿estoy quitando importancia a lo que va mal?
  • Si disfruto ¿es inapropiado por otro sufrimiento que también existe en mí?

¡Y qué! Si disfrutar un determinado momento mitiga el dolor causado por otro motivo, ¿Por qué no disminuir nuestras penas? ¿Por qué no vivir en pro y pos de la felicidad y los buenos momentos?

Esto no implica cerrar los ojos a los problemas y las dificultades, sino con los ojos bien abiertos y la mente en positivo, afrontarlos e intentar solucionarlos, apoyándonos en lo bueno que tenemos, de lo cual es innecesario privarse de disfrutar.

Cuán importante es trasmitir esta visión a nuestros hijos, enseñarles a disfrutar de las experiencias positivas y a superar las negativas sin olvidar lo bueno.

Somos un espejo, nuestra perspectiva ante la felicidad se reflejará en ellos.

Si se rompe un vaso por sus pequeñas o distraídas manos, no por mal uso, ¿qué le podemos transmitir?

  • Que es una desgracia, que es torpe, que nos provoca mal estar…
  • O por el contrario, que es un accidente, que poco a poco adquirirá más habilidades y destrezas, que entre ambos lo recogemos con cuidado y seguimos adelante sin dramas.

Si un perro nos da miedo, ¿ha de temerlo también nuestro hijo?

Nuestros hijos ven la vida a través de nuestros ojos cuando son pequeños; según van creciendo comparan la versión que van creando de su mundo con la nuestra, y a veces por pura rebeldía se alejan a conciencia de lo que nosotros les mostramos, pero como norma general, esta es una etapa transitoria.

Por eso es tan importante el prisma que ponemos ante sus ojos, la manera en que nos ven disfrutar y sufrir, las ganas de ser feliz y hacer felices a otros.

La felicidad está en “nuestro moño”, prácticamente todo se puede transformar en positivo, pero tampoco es necesario para ser feliz ¿no?, la vida en su conjunto es MARAVILLOSA, y que mejor legado para nuestros hijos que esa manera de verla.

Programa Recurra-Ginso

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Olaya Rodríguez Sánchez

Licenciada en Psicología Clínica por la UNED. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Terapia de Conducta. Grafóloga Experta en Evaluación y Diagnóstico de Psicología Clínica. Monitora de Ocio y Tiempo Libre. Desde 2012, educadora en Campus Unidos, anteriormente en Centro de menores Teresa de Calcuta desde el 2007.

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