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La vida fluye

La vida en general nos permite por tanto ver una misma realidad desde dos perspectivas que se complementan, y haremos bien en buscar visualizarlas.Anteayer éramos niños, luego adolescentes y posteriormente digamos que maduros.  No está tan lejos, la época en que se es hijo, de la que se es progenitor. Y esto que resulta obvio, no debe olvidarse en el trato con hijos y con padres, pues lo esencial en la vida, es ponerse en el lugar del otro y entender o intentar entender lo que es el respeto sabedor de que las distintas edades nos sitúan desde diferentes perspectivas.

Me gusta preguntar a nuestros jóvenes en la clínica de salud mental infanto-juvenil y en el centro terapéutico residencial Recurra Ginso qué harán ellos el día de mañana si se encuentran con situaciones en que sus hijos, actúan como ellos lo hacen. Normalmente se quedan pensando, algo perplejos, porque ese girar el tablero, no es algo que hayan previsto o anticipado.

La vida en general nos permite por tanto ver una misma realidad desde dos perspectivas que se complementan, y haremos bien en buscar visualizarlas.

Es más, no dejaría fuera de esta ecuación a los abuelos que han pasado por ser nietos, hijos, padres, y gustan de transmitir lo esencial, de buscar limar asperezas.

Tengo la impresión ya existencial, de que a veces damos mucha importancia a aspectos que no lo son tanto pero que con una visión de presente, lo inundan todo, evitándonos la perspectiva.

Es esencial elevar los ojos y como se dice ahora, poner las largas,  es decir una mirada a un futuro, que hemos de construir desde un presente y un pasado, que no debe hipotecarlo.

La vida en general nos permite por tanto ver una misma realidad desde dos perspectivas que se complementan, y haremos bien en buscar visualizarlas.

A veces las situaciones en el hogar son de verdadero conflicto y aparece la desesperanza, el deseo de capitular, pero es muy fuerte el amor que nos une y nos vincula, de forma y manera que no solo dañaríamos al otro sino que nos generaríamos mucho sufrimiento si no nos implicásemos y no nos sintiésemos vitalmente concernidos.

Llevamos en Recurra Ginso 1015 jóvenes residentes y más de 2500 con tratamiento ambulatorio y siempre traslado a hijos y padres nuestro agradecimiento por su confianza, por su implicación, por no tirar la toalla.

Programa Recurra-Ginso

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Javier Urra Portillo

Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica y Forense. Dr. en Ciencias de la Salud. Pedagogo Terapeuta. Psicólogo en excedencia voluntaria de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid. Embajador de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Profesor en Psicología (U.C.M.). Académico de Número de la Academia de Psicología de España. Patrono de la Fundación Pequeño Deseo. Presidente de la Comisión Rectora del programa recURRA-GINSO para padres e hijos en conflicto. Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-parental (SEVIFIP). Escritor. Contertulio en Medios de comunicación. Primer Defensor del Menor.

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