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Difícil nombrar la palabra suicidio

Difícil nombrar la palabra suicidioSuicidio, qué congoja escuchar  a alguien verbalizar “No quiero vivir”. Y pánico profundo si se trata de nuestro hijo/hija.

¿Es una llamada de atención?, !NO¡ Es una llamada de socorro.

SOS emocional. No quiero sufrir más, no puedo soportar más el sufrimiento.

  • No dejes a una persona sola con esas ideas, el silencio provoca un diálogo consigo mismo que le ha llevado a no ver salida, ofrécele una visión de futuro más positiva.
  • No le digas que sus motivos para no querer vivir no son lo suficientemente importantes, dales la importancia que seguramente tienen para él/ella.
  • Descubre su potencial, sus posibilidades, el después a ese sufrimiento.
  • No pintes la vida color de rosa, pues en ese momento, solo ven oscuridad. El arcoíris surge de la lluvia y para muchos pasa inadvertido por inmenso que sea, pero para otros, los rayos de sol conducen a tal tesoro, descúbrele esa puerta.
  • Habla con naturalidad de sus ideas, invítale a expresarse, y sobre todo a buscar ayuda profesional, y si no accede, búscala tú, oriéntate para poder afrontar esa situación.

En la adolescencia, desear privarse de la vida es un pensamiento más común de lo que podamos imaginar o recordar, pues todo supone un sufrimiento alterado para el cual, el/la joven creen no estar preparados. Sales de la niñez como loco/a, con ganas de comerte el mundo y ser libre de las normas de los “papás” y resulta que las nuevas responsabilidades son difíciles de manejar y equilibrar en la balanza con el despiporre que ansías…un gran desbarajuste en principio transitorio, pero complicado de gestionar por la falta de comunicación que caracteriza a los/las adolescentes. Ese creer que lo saben todo y miedo a pedir ayuda. suicidio

Hay que estar ahí, a su lado, con la distancia adecuada.

Atentos a sus emociones, dejándoles sentir pero tendiéndoles la mano ante el ahogo.

Atentos a sus ideas, dejándoles desarrollarlas y cuestionarlo todo.

Atentos a sus decisiones, dejándoles equivocarse pero ofreciéndoles alternativas.

De adulto alguno seguirá con ideas suicidas, (esa parte de la personalidad intocable), pero nuestra labor como padres/madres, es enseñar a nuestros hijos/hijas que en la vida todo tiene solución menos la muerte. Que el arcoíris está allí, sólo necesita las condiciones adecuadas para verse.

Todo llega y todo pasa. Trasmitirles que la vida SIEMPRE merece la pena.

La especie humana es sufridora por naturaleza, y esto no es lo que deseamos para nuestros hijos/hijas, como modelos que somos para ellos/as, hay que demostrárselo con hechos, con palabras y con mucho cariño, que es la base para superar los problemas que asalten sus vidas, y darles las herramientas para continuar el camino solos/as pero sin sentir vacío. suicidio

Un amigo y cantautor tiene una frase que me encanta: “Encontré la aguja en la pajar, y no me la he dejado de clavar…” que sólo sea un  ingenioso verso, pues una vez encontrada la aguja, nosotros/as decidimos que hacemos con ella. suicidio

 

Programa Recurra-Ginso

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Olaya Rodríguez Sánchez

Licenciada en Psicología Clínica por la UNED. Máster en Psicología General Sanitaria. Máster en Terapia de Conducta. Grafóloga Experta en Evaluación y Diagnóstico de Psicología Clínica. Monitora de Ocio y Tiempo Libre. Desde 2012, educadora en Campus Unidos, anteriormente en Centro de menores Teresa de Calcuta desde el 2007.

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